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Donna Leon: "No quiero jubilar" al comisario Brunetti

Sitúa la ecología como principal problema al que se enfrenta el mundo
La escritora norteamericana Donna Leon ha explicado este jueves que la larga trayectoria de su emblemático personaje, el comisario veneciano Guido Brunetti, es una combinación de buena suerte y pereza, y ha remarcado: "No quiero jubilarlo, no quiero deshacerme de él".
En una rueda de prensa antes de recibir por la tarde el XI Premio Pepe Carvalho, ha explicado que cuando escribió 'Muerte en La Fenice' pensó que solo sería un libro y en ningún momento pensó llegar al caso 25, el recién publicado 'Las aguas de la eterna juventud'.
Ha explicado que Brunetti es "como esas moscas que se quedan en el ámbar" porque envejece muy lentamente, aunque sí evoluciona, siendo cada vez más pesimista respecto al mundo que le rodea, un aspecto que la autora comparte con su personaje.
Leon se siente, como su personaje Brunetti, feliz en lo personal pero pesimista sobre el mundo, y sitúa la ecología --se define fanática-- como el problema prioritario que debe afrontar el planeta, y considera "terrible" que en pleno febrero parezca primavera.
Ha asegurado que son terribles problemas como los refugiados y la violencia, pero los ve resolubles tarde o temprano; en cambio, el deshielo de los polos y el de la capa de hielo en Groenlandia le hace pensar que se puede estar ante "un cataclismo".
En este sentido, augura que la ecología se convertirá en una de las protagonistas de la novela negra en los próximos años porque considera que da para mucho material.
NOVELA MEDITERRÁNEA VS NÓRDICA
Está convencida de que hay una novela negra mediterránea por aspectos como la gastronomía, y ha contrapuesto este hecho a la nórdica, en la que "beben y beben, pero no tienen el gusto por comer".
Ha explicado otro rasgo, en su opinión, distintivo de la novela negra nórdica, como es su gusto por recrearse con el hecho físico de la muerte, con descripciones de las autopsias, desagradables e innecesarias: "La persona está muerta y cómo ha muerto no tiene ningún tipo de importancia".
En el vigesimoquinto caso de la serie del comisario Brunetti, el policía se enfrenta en 'Las aguas de la eterna juventud' (Seix Barral y Edicions 62) al extraño caso de una joven, que 15 años atrás estuvo a punto de morir ahogada en las aguas de Venecia, y de cuya versión policial desconfía la familia.
Venecia vuelve a ser el escenario del caso del comisario, y la escritora se ha referido a los cambios que ha vivido la ciudad italiana en los últimos 15 años, desde que todo era precioso hasta convertirse en una ciudad que recibe 30 millones de turistas anuales "y a ratos es insoportable".
Preguntada por si un caso de Brunetti se podría situar en Barcelona, ha respondido rotundamente que no, ya que para para situar una novela en la ciudad se tiene que conocer el lenguaje, la geografía humana y social, y solo podría escribir "estereotipos" de la capital catalana.
La escritora recibe este jueves por la tarde el Premio Carvalho 2016, durante los días en que se celebra el encuentro anual barcelonés sobre novela negra BCNegra, y se ha mostrado halagada por recibirlo y unir su nombre al de otros escritores de "gran talento" que lo han recibido antes.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, le entregará en el Ayuntamiento el galardón, que reconoce a reconocidos escritores de novela negra nacionales e internacionales: antes lo han recibido Francisco González Ledesma, Henning Mankell, P.D.James, Michael Connelly, Ian Rankin, Andreu Martín, Petros Màrkaris, Maj Sjöwall, Andrea Camilleri y Alicia Giménez Bartlett.