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La Fundación Canal abre sus puertas a Vivian Maier, la niñera que convirtió la fotografía en su modo de hablar al mundo

La exposición forma parte de PHotoEspaña y podrá visitarse desde este jueves hasta el 16 de agosto
La Fundación Canal acoge desde este jueves hasta el 16 de agosto, y dentro del programa de PHotoespaña, la exposición 'Vivian Maier, street photographer', una selección de los mejores trabajos fotográficos que realizó esta niñera de Nueva York a lo largo de su vida, y cuyo legado la ha convertido en un icono de esta disciplina, a pesar de haber permanecido siempre en el anonimato artístico.
En total, este recorrido está compuesto por 120 fotografías y nueve películas en Super 8 que captan el ambiente urbano de Nueva York y Chicago de la segunda mitad del siglo XX, que forman parte de un vasto archivo compuesto por 120.000 negativos que fue encontrado por accidente y que vio la luz en 2010, un hallazgo que supuso un "terremoto" que conmovió el ámbito fotográfico, tal y como ha señalado la comisaria de esta muestra, Anne Morin, directora de diChroma photography, durante la presentación.
La historia de Maier (Nueva York, 1926-Chicago, 2009) despierta una fascinación que no solo ha llegado a las salas de exposiciones, sino que se convirtió en material cinematográfico para el documental 'Finding Vivian Maier', nominado al Oscar el pasado año en la categoría de mejor documental.
Según ha explicado la comisaria de esta muestra, la fotografía de Maier ha de entenderse a partir de su biografía, que posiblemente conformó su personalidad y los pasos que dio en su vida. La autora era hija de un ciudadano eslovaco y una mujer francesa que emigraron a Estados Unidos en busca de un futuro mejor y que finalmente rompieron su matrimonio, lo que llevó a su madre a refugiarse en casa de una amiga fotógrafa francesa, de la que Maier posiblemente aprendió. Finalmente, en 1948 comenzó a tomar fotografías con una cámara sencilla de su madre, hasta que adquirió una reflex y comenzó a adquirir un "mayor nivel técnico".
Apenas dos años antes de la muerte de Maier, el estudiante John Maloof adquirió en una subasta de Chicago su producción fotográfica, depositada en un guardamuebles, con el fin de realizar un trabajo sobre su barrio, y descubrió unas fotografías que intentó vender a través de Internet y sobre cuyo valor le advirtió el crítico Allan Sekula.
"Maier fue una persona que probablemente tuvo dificultades para relacionarse con los demás y esta era la manera de comunicarse", ha manifestado la comisaria, quien explica su anonimato, entre otros motivos, por su resistencia a abandonar el lugar en el que la vida la situó. "Su abuela era cocinera y su madre niñera, nunca se permitió salir de ahí, pero tenía una necesidad imperiosa de fotografiar que respondía a sus ganas de vivir", ha dicho.
Por su parte, el consejero de Presidencia, Justicia y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha destacado durante esta presentación su capacidad para la "cotidianidad" y la "belleza" de los objetos y las situaciones "corrientes e insignificantes".
INFANCIA, RETRATOS Y ESCENAS DE CALLE
El recorrido de esta exposición se divide en seis secciones y arranca con el apartado dedicado a la 'Infancia', una etapa de la vida que Maier retrata para poner énfasis en la "capacidad de desarrollar la imaginación" y subrayar la importancia del "aquí y ahora", uno de los "grandes preceptos" de su fotografía, tal y como ha explicado la comisaria.
'Retratos' es la segunda parada de esta muestra y, en palabras de la comisaria, los ejemplos que pueden verse en esta exposición muestran la "comunión" que consigue "entre el sujeto y la fotografía", más allá de la "distancia de cortesía". Maier toma como protagonistas a personas "abandonadas" y que no son "dignas de ser fotografiadas" para convertirlas en "héroes" de su propia vida, hasta el punto de adquirir "cierta eternidad".
La muestra continúa por el apartado 'Formalismos', una "bifurcación" en su obra, donde la figura humana está ausente en la mayoría de los casos o pierde protagonismo, en favor de una línea de investigación en la que Maier se interesa por grafismos, arquitecturas, ritmos, encuadres y materialidad, unos aspectos que chocan, sin embargo, con la siguiente sección, dedicada a las 'Escenas de calle', el lugar "donde está la vida", que la fotógrafa buscó no en los barrios ricos ni en los centros de trabajo, sino en las zonas más humildes.
Uno de los últimos rincones de esta exposición acoge sus 'Autorretratos', que desarrolló con un lenguaje variado que va desde las siluetas de sus sombras en el suelo hasta las fotografías "vis a vis" captadas en diversos espejos y cristales, y que responde a su "necesidad imperiosa" de marcar su identidad, tal y como ha señalado la comisaria de esta muestra.
Finalmente, el recorrido se detiene en sus 'Fotografías' en color, realizadas a partir del año 1965 con su cámara leica, con la que capta el "color, el ritmo, la musicalidad, el volumen" de los objetos, un trabajo "menos accesible" y "experimental" al que dedicó cierto tiempo de su vida. "Fue pionera, inventó un lenguaje antes de los demás", ha destacado Morin, quien reivindica tanto su identidad como su relevancia en la historia de la fotografía.