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Guillermo Solana, director del Thyssen: "Estamos llegando al punto en el que no cabe apretarse mucho más el cinturón"

Desde que la Fundación Caja Madrid dejó de ser patrocinador de las exposiciones del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, la pinacoteca asume su gestión con "austeridad" para poder sacar adelante proyectos en los que prime la calidad y mantiene la fe en que "el museo va a salir adelante".
Así lo ha indicado el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, durante una entrevista concedida a Europa Press, en la que asegura que con la actual situación económica, en la que "la búsqueda sistemática de patrocinios no siempre da el resultado deseado" y en la que se ha reducido la aportación estatal, es necesario "apretarse el cinturón hasta el extremo". Sin embargo, admite que "probablemente" el museo está llegando "al punto en el que no cabe apretarse mucho más el cinturón".
Uno de los escollos al que se enfrentan los centros culturales hoy en día es que la orientación de la financiación privada "ha cambiado" y "las corporaciones perciben que en este momento sus clientes demandan el patrocinio de la obra social en el sentido puro y duro", tal y como señala, y que en esta situación, la cultura sale perdiendo porque en ocasiones "se asocia al lujo".
Solana advierte del "peligro" que supone la imagen negativa de una "alta cultura muy cara" de las exposiciones que el ciudadano "no se puede permitir" que puede generar esta apreciación y avisa: "Si el patrocinio abandona las exposiciones, serán más caras para el público". Y, lejos de la exclusividad y el carácter inaccesible, destaca que "tienen un valor educativo entre la población".
Precisamente, el Thyssen, "por necesidades contables", se ha visto "obligado" a subir las tarifas de las entradas. Aunque el museo es consciente de que "la disponibilidad de dinero para ocio y cultura ha caído en los últimos años", justifica este aumento por el "caro mantenimiento" del museo, donde entra la climatización, la seguridad de las salas y la iluminación, entre otros gastos.
PÉRDIDA DE VISITANTES DE LA COLECCIÓN PERMANENTE
Hasta el mes de julio, el museo ha recibido la visita de alrededor de 600.000 personas, una cifra inferior a la del pasado año, aunque los datos entran en las expectativas del museo, según indica Solana, quien asegura que este no es un año malo. Eso sí, la cifra de visitantes diarios que hace tres años rondaba entre las 1.200 y 1.500 personas, hoy se ha reducido a 700 o 800 visitas y la gran perjudicada es la colección permanente.
La "mejor medida" de marketing sería bajar los precios, pero, según reitera el director artístico, "los ingresos no lo permiten". Otra opción sería realizar una modificación en el relato de la colección permanente, tal y como ha realizado el Reina Sofía durante los últimos años, pero la instalación de la colección de este museo es "algo sagrado". "Fue el barón Thyssen quien la diseñó, es delicado tocar eso y el Patronato prefiere mantener su estabilidad", apunta.
En 1993, el Gobierno adquirió un total de 750 cuadros al barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza que ahora constituyen la colección permanente, junto a 240 obras que Carmen Cervera depositó hace 15 años para que fueran expuestas en ciertas salas del museo.
A pesar de los titulares que han aparecido en ciertos momentos en la prensa en los últimos años acerca de las dificultades de negociación entre el Gobierno y la baronesa, Solana afirma que el acuerdo se ha renovado "año a año" y asegura que "la colección no se va a ir en ningún momento". A su juicio, la perspectiva natural es que la colección de la baronesa se quede en el museo y que finalmente se llegue a "un acuerdo que garantice la permanencia definitiva".
"HACIENDA NO ES CULPABLE"
Preguntado acerca de la relación de la pinacoteca con el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, Solana afirma que es una persona "muy cordial" y que las reuniones del Patronato del museo, que el ministro preside, son "distendidas". Asimismo, indica que tanto el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, como el subsecretario del Ministerio, Fernando Benzo Sáinz, "intentan no intervenir en cosas menudas".
En este sentido, el director artístico del Thyssen resalta que es "curioso" que en estos últimos años, en los que el museo ha "atravesado" dos ejercicios difíciles y en los que que la subvención se ha reducido "como nunca", "las relaciones con el Ministerio son las más exentas de conflicto" desde que él está en el centro.
En cuanto al ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, Solana cree que "en una situación como la que ha vivido España es normal que se hayan impuesto recortes drásticos en todos los terrenos". "El drama de la cultura no es responsabilidad del ministro de Hacienda, sino de una situación objetiva que no podía mantenerse", recalca.
En concreto, Solana, quien no comparte la postura de que la cultura deba de gozar de más privilegios que los demás sectores, afirma que "la tragedia para la cultura no es que las administraciones hayan recortado sus presupuestos", sino que "había una estructura centrada en las cajas que se ha venido abajo y que tenía un papel estratégico en la cultura española". "Eso no tiene vuelta y sustituir su posición va a llevar mucho tiempo", indica.