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Este sábado entra en vigor la subida del IVA para la cultura con la oposición frontal del sector

Los profesionales vaticinan la pérdida de 4.200 empleos directos, un 20% de empresas cerradas y 43 millones de espectadores menos
Este sábado se hará finalmente efectiva la subida de 13 puntos del IVA para el sector cultural, que pasa del 8 al 21 por ciento, y que afecta a las entradas de teatros, cine y conciertos (los museos, exposiciones y biblotecas suben del 8 al 10, y los libros impresos se quedan en el 4). Aunque la decisión final de subir el precio o asimilar el incremento del impuesto depende de cada empresario y cada caso en particular, el encarecimiento final de la cultur parece inevitable.
Por eso las críticas desde el mundo de la cultura no han cesado desde que el Gobierno hizo público este incremento el pasado 13 de julio, argumentando que en época de crisis, este aumento de precios sólo contribuirá a asfixiar aún más a los profesionales, en una época en la que el público mira con lupa todo lo que gasta en ocio.
Los argumentos en contra más reiterados durante las últimas semanas desde todos los ámbitos han sido que con esta subida la cultura pasa a considerarse un lujo, con la consiguiente dificultad de acceso para los más desfavorecidos. Y es que el sector contaba con una subida de 2 puntos dentro del tramo reducido (del 8 al 10), pero no con pasar al régimen general tributando al 21 por ciento.
La SGAE ya se ha posicionado en contra, pues a su juicio la subida del impuesto tiene una repercusión negativa en el acceso de la ciudadanía a la cultura. A los efectos propios de la crisis se suma esta subida del precio final, que dificulta la progresión industrial del sector cultural, clave para el país. "Pero, además, limita el acceso a esa oferta cultural por parte de las familias menos favorecidas, propiciando la brecha social", plantea.
A finales de julio se fundó la Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural Española (fundada a finales de julio), con representantes de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo (ARTE), Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) y Federación de Empresarios de Cine de España (FECE).
Según sus datos, el incremento del IVA provocará 4.226 empleos directos perdidos, un 20 por ciento de empresas cerradas en los próximos meses y 43 millones de espectadores menos. Además, denuncian que de esta manera España se convierte en una excepción a nivel europeo, con el IVA cultural más alto de los países de la eurozona.
Esta misma semana la Unión, que representa a más de 4.000 empresas, envió una carta abierta al Gobierno pidiéndole que promueva una revisión de esta decisión, suspendiendo su entrada en vigor el 1 de septiembre, y estableciendo una moratoria suficiente durante la que se mantendría el IVA reducido, para que el Gobierno pueda reflexionar y volver a estudiar detalladamente el impacto que dicha medida supondría en los distintos sectores culturales, para lo que nos ponemos una vez más a disposición de su Gobierno".
PUESTOS DE TRABAJO EN RIESGO
Y es que el sector cultural considera de dudosa eficacia el incremento del IVA, ya que "a cambio de un ligero incremento en la recaudación por este concepto, se pone en riesgo puestos de trabajo, empresas, futuras inversiones privadas y se encarece el acceso a la cultura para los ciudadanos".
Por eso la Unión recalca que la música en vivo en nuestro país, creció hasta el año 2008, a partir de la cual comenzó un descenso general del 12.2% en el número de conciertos, 23.2% en espectadores y 11.3% en facturación. Por otro lado, los conciertos promovidos por iniciativa privada crecieron hasta el 2010, crecimiento que se vio frenado en 2011, con una caída del 12.6% en facturación.
Las Artes Escénicas han experimentado un crecimiento sostenido hasta el año 2011, pero desde el inicio de la temporada 2011-12 acusan un descenso de espectadores y de recaudación del 10% en las ciudades de Madrid y Barcelona, y una reducción del 60% de contratación en el resto del territorio español. También han visto reducidas significativamente las aportaciones públicas.
Por último, en el periodo 2004-2011, la asistencia a salas de cine ha disminuido un 32%. Mientras se perdían espectadores, las salas de cine han realizado importantes inversiones para digitalizar las pantallas y adaptarlas a las nuevas tecnologías. Solo en 2011, el sector invirtió 62.9 millones de euros en digitalización, y todavía tiene que hacer frente a una inversión estimada de 176 millones de euros para completar el transito al cine digital.
ROSTROS POPULARES
No han sido pocos los rostros populares que se han manifestado en contra del incremento. Desde el mundo del cine, por ejemplo, el rechazo ha sido frontal y unánime, personificado entre muchísimos otros en Loles León, Juan Diego Botto, Ernesto Alterio, Fernando Tejero o Pilar, Carlos o Javier Bardem. De hecho, en una manifestación de protesta en julio en Madrid afirmó que "la subida del IVA en la cultura es la puntilla que le faltaba al sector" y acusó al Ejecutivo del PP de "estar cargándose el presente y el futuro de este país".
Asimismo, Vicente Cuesta, secretario general de la Unión de Actores, defendió que es "mentira" que los actores hayan "vivido por encima de las posibilidades, ya que los salarios están por debajo de ellas". Además, reclamó que "hay que aumentar los sueldos y crear empleo con gasto e inversión pública para impulsar la actividad económica".
Por su parte, los promotores de conciertos alertan también de esa asfixia, así como del incremento de dificultades para contratar a artistas internacionales. Además, llevan semanas animando al público para que adquieran sus entradas para el próximo otoño antes de septiembre, pues con la llegada de este mes llegará también una subida en el precio de las localidades.
A modo de ejemplo, la promotora Last Tour International, que en otoño traerá a España a bandas de renombre como Keane, The Darkness, Skunk Anansie o Blind Melon, anuncia a partir de 1 de septiembre un incremento en el precio de las entradas que ronda los 2 euros, para tickets que originalmente cuestan unos 25.
Tampoco faltan promotores y artistas que anuncian a bombo y platillo que ellos mismos asumiran el incremento y no lo repercutirán en el consumidor. Lo mismo es extrapolable al cine, al teatro y otros espectáculos. A partir de este sábado ya no habrá marcha atrás y sobre la marcha se comprobarán los efectos de esta polémica subida.