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Inma Shara: "Todo el mundo debería sentir el fuego de la orquesta"

"Si vuelvo atrás los pentagramas de mi vida serían los mismos". Inma Shara habla en clave melódica para confirmar que la música es la gran obsesión que consigue hacerla feliz y que saca de ella la fuerza interior suficiente para estudiar diez horas al día las partitura de una ópera. La batuta es una proyección de su cuerpo en los momentos en que se abandona a la música. Shara explica que "superados los cinco primeros minutos, te transformas en artista y es algo mágico. Te abandonas totalmente a la música. Todo el mundo debería sentir el fuego de una orquesta".
Shara ha sido la primera mujer en dirigir en El Vaticano . Un reto que la encumbró internacionalmente ya que nunca antes una mujer había alcanzado ese logro. Sin embargo, esta vasca no quiere hacer distinción por razón de género aunque es consciente del reducido número de féminas que han llegado a la dirección. "En la vida ninguna profesión es fácil. Es cierto que es un contexto clásico. Yo nunca me he parado en las dificultades. La vida es una escalera de dificultades. Soy muy feliz con esta profesión", confiesa.
"Es un mundo en el que la mujer no tiene una presencia plural. Todavía genera mucha curiosidad ver a una mujer en un podio. No sé si es machista, pero si lo es, para mí, ni para la música, es un hecho esencial. Para mí el argumento más importante es el artista, por encima de cualquier hecho circunstancial que es el género", reconoce.
Clásica, sobria y elegante. A veces demasiado, confiesa . "Me doy cuenta de mi clasicismo incluso en la forma de comportarme. Te ves impregnada por el mundo en el que te mueves". Lo único que pide es que no le falte trabajo. Ha dirigido casi la mitad de las cinco grandes orquestas de mundo y completarlo es su gran ilusión. El Premio a la Excelencia Europea ha reconocido la trayectoria de esta artista para la que este galardón significa "superación, humildad y respeto".
En su tiempo libre, escucha grandes voces como Frank Sinatra o Barbara Streinsand. Inma Shara siente debilidad por las óperas de Puccini, "pequeñas joyas sinfónicas" que ha estudiado por su impresionante trato de la voz y la musicalidad. Shara intenta desconectar en sus ratos libre pero la pasión por la música fomenta su "capacidad de sacrificio".
La joven directora de orquesta nació y se crió en el País Vasco. Su último concierto en su tierra fue una repuesta a la llamada de quienes sufren, fue para las víctimas del terrorismo. "Lo sentí como una llamada del corazón. La falta de respeto por la vida es algo desgarrador. Y responder ante la llamada de las personas que sufren. Soy humilde y pongo en duda muchas cosas, pero no pongo en duda el respeto a la vida", concluye.