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La Justicia italiana investiga la autenticidad de un crucifijo de Miguel Ángel

Fotografía de archivo fechada el 12 de diciembre de 2008 del crucifijo atribuido a Miguel Ángel y comprado por Italia. El Estado italiano pagó 3,2 millones de euros por un crucifijo atribuido al artista renacentista Miguel Ángel Buonarotti (1475-1564). EFE/Archivotelecinco.es
El Tribunal de Cuentas italiano ha abierto una investigación sobre un crucifijo atribuido al artista renacentista Miguel Ángel Buonarroti que el Estado italiano compró el pasado diciembre por 3,2 millones de euros y del que varios expertos han puesto en duda que sea obra del genio toscano.
Según publica hoy el diario italiano "La Repubblica", el fiscal del Tribunal de Cuentas Pasquale Iannantuono ha asegurado que se quiere esclarecer "toda la operación", para lo que se ha abierto un expediente y se ha encargado una investigación al fiscal del Tribunal de Cuentas de la región del Lacio (cuya capital es Roma), Salvatore Sfregola.
La obra, un crucifijo de madera de 41 centímetros de altura y datado en torno al año 1495, fue puesta a la venta el año pasado por un anticuario de la ciudad de Turín, quien primero lo ofreció a la Caja de Ahorros de Florencia.
Esta entidad rechazó la compra, aconsejada por la historiadora del arte Mina Gregori, quien mantenía que la escultura no era atribuible a Miguel Ángel.
El pasado 12 de diciembre, el Estado italiano desembolsó 3,25 millones de euros (4,61 millones de dólares) para hacerse con el Cristo, que primero fue expuesto en la Embajada de Italia ante la Santa Sede, en Roma, donde fue presentado al Papa Benedicto XVI.
Posteriormente, ha sido exhibido en la Cámara de Diputados italiana y en las ciudades de Trapani, Palermo, Milán y Nápoles, donde ahora se encuentra.
Acabará su periplo en el museo del Bargello, de Florencia, donde formará parte de la exposición permanente.
Sin embargo, numerosos estudiosos de Miguel Ángel han expresado en los últimos meses sus dudas sobre la paternidad de la obra.
La profesora Paola Barocchi, de la Universidad de Pisa, y una de las mayores autoridades en la escultura de Miguel Ángel, asegura que se trata de "una obra en serie" que no puede atribuirse al genio renacentista, y ni siquiera a ninguno de sus discípulos.
Por su parte, el director del prestigioso Kunsthistorisches Institut de Florencia, Alessandro Nova, se mostró "estupefacto" por la compra de la escultura por parte del Estado.
Entre otras cosas, las proporciones del Cristo, con una cabeza excesivamente pequeña respecto al cuerpo y un torso demasiado compacto, han hecho creer a algunos de estos estudiosos que no se trata de una obra de Miguel Ángel.