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Luciano Pavarotti hizo 'playback'

Hay que ser un experto para darse cuenta. Pero era playback, voz en diferido. La última actuación del gran Luciano Pavarotti, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de invierno en Turín, no pudo ser como él habría querido. Lo confiesa en un libro que se acaba de publicar, Leone Magiera, su amigo y director de la orquesta que lo acompañó siempre.
Viendo el vídeo de la actuación, resulta evidente que la sincronización de voz, labios y orquesta es perfecta. Pero si nos fijamos un poco más, observamos dos cosas extrañas: una, Pavarotti está lejos -lejísimos- del micrófono. Nunca en una interpretación multitudinaria al aire libre había aparecido el tenor tan alejado del micro.
 
Y dos, actúa más de la cuenta. Cuando uno canta, es difícil concentrarse tanto en la actuación. Y Pavarotti en Turín hizo una de las composiciones dramáticas más intensas de su carrera. No con la voz, con los gestos y el semblante.
 
En febrero de 2006, durante la inauguración de los Juegos de Turín, el tenor estaba ya enfermo de cáncer, apenas podía moverse y el frío intenso habría estropeado su voz.
 
Por eso, grabó días antes el Nessun dorma, "su" aria. Para no fallar al público. Lo hizo en un estudio, allí se grabó la interpretación de Pavarotti y de la orquesta de la pieza del "Turandot" de Puccini. Después, durante la emisión por televisión de la ceremonia, se mezcló el audio de esa grabación con la imagen de Pavarotti en el escenario -grabada también días antes- y con algunos planos insertos del tenor delante del público el mismo día de la actuación.
 
Nadie notó nada. Fue una obra maestra del playback, y también una muestra más del cariño que sentía Pavarotti por el público. No quiso cancelar su presencia. Podría haberlo hecho, y nadie le habría recriminado nada. Pero subió al escenario. Y con su pañuelo en mano y su sonrisa de niño glotón entonó un "vinceró" final que sigue helando la sangre, en directo o en playback.