Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Podalydès afirma que a Sarkozy, un hombre "construido por las mujeres", le "obsesionaba" suceder a Chirac

El actor, que fue recibido por el presidente en el Elíseo, reconoce haberse "apasionado" por un personaje que al final se le hizo "simpático"
El actor francés Denis Podalydès, que interpreta al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la película 'Le Conquête', ha señalado que al político, un hombre "construido por las mujeres", le "obsesionaba" suceder a Chirac y adaptarse e inspirarse en la vida de su mujer.
El actor, que ha presentado este miércoles la película en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), en cuya Sección Oficial compite por la Espiga de Oro, ha explicado que algunos de los detalles que se desprenden del político en el largometraje, como sus modales en la mesa o su compulsión hacia el chocolate, son reales y que incluso se eliminaron escenas en las que se llegaba "más lejos" con estos asuntos.
"Se comportaba realmente mal", ha señalado antes de matizar que pese a que la pareja Cecilia-Nicolas era "muy violenta" y él comía "como un cerdo", en la actualidad es "muy distinto" ya que, además de que su actual mujer, Carla Bruni, lo ha cambiado "aún más", él se ha creado "su propio personaje de presidente".
Tras recalcar que el presidente es un hombre "construido por las mujeres con las que está" el actor, quien ha reconocido que "al final" el político, quien le recibió en el Elíseo, se le hizo simpático "pero siempre como objeto de curiosidad", ha señalado que su primera mujer le introdujo en los círculos políticos de Neuilly, Cecilia le hizo candidato a las presidenciales y Bruni "tiene una influencia enorme sobre él".
Durante los cinco años en que se centra la película se narra la lucha de poder que, como única tarea, desempeñó Sarkozy, en especial contra el equipo de Dominique de Villepin, que constituyó su "obsesión más importante" y al que la película enfureció, a la que el actor sumó la de suceder a Chirac para "hacer lo que había hecho" el entonces presidente pero "mejor que él" y a fin de que le olvidaran.
"Hay en él una obsesión en adaptarse e inspirarse en la vida de su mujer", ha reconocido Podalydès, quien confesó su deseo, desde el principio, de interpretar el papel tras la negativa de actores e incluso directores que rehusaron a ello por la "excesiva actualidad" del tema --algunos miembros del equipo, ha destacado, tenían incluso miedo--.
Aunque buscaban una "star" para el papel protagonista, finalmente se quedaron con Podalydès tras ver su interpretación de Jean Paul Sartre. "Hay guiones que inmediatamente te encienden una chispa y en este caso no por el personaje de Sarkozy porque mis ideas políticas me llevan de manera natural al otro lado", ha confesado.
"BUFONERÍA, ENERGÍA Y MALICIA"
Del presidente ha destacado la mezcla de "bufonería, energía rabiosa y malicia extrema", su tendencia a acercarse y retraerse para obtener "lo que necesita" o su faceta infantil, la del niño al que se le ha quitado "algo" desde siempre, en este caso la oportunidad de llegar a lo más alto cuando él quería, y que dedica sus esfuerzos a conseguirlo --"nuestra idea era hacer una película sobre la conquista del poder y no sobre el ejercicio del poder"--.
El actor, quien se refirió también al proceso de creación del personaje, consistente en una imitación "seria" del personaje, fue invitado por el propio Sarkozy al Elíseo, estrenada ya la película y antes del festival de Cannes, cita en la que el presidente y el actor hablaron de teatro, de literatura y algo de la película --Sarkozy reconoció que no era "tierna" con él-- cada vez más relajados y con mayor sentido del humor.
"Me di cuenta de que estaba contento de convertirse en un personaje de cine, le daba igual que la película fuera crítica o no", ha manifestado el actor quien se ha referido al "pequeño Nicolás", como le llama Chirac en la película, como un hombre "bajito" y de constitución "rara": manos muy anchas, "sin hombros", cabeza "muy grande" y rasgos "muy tensos".
La primera película sobre un presidente en ejercicio, Sazkozy, quien desde 2002 dedicó todas sus energías a la "conquista" del poder, tuvo buena aceptación entre el público pero no tanto como el esperado, a lo que el actor sumó el efecto de la detención de Strauss-Khan, que desde el punto de vista mediático pudo perjudicar el estreno.
LA PELÍCULA
La "historia de la conquista por ser alguien" del director Xavier Durringer comienza con una imagen de Sarkozy en albornoz y jugando con su alianza matrimonial el mismo día de las elecciones del año 2007, en las que fue elegido presidente.
El transcurso de los años desde 2002, cuando el entonces presidente Jacques Chirac le ofrece la cartera de Interior y no le nombra Primer Ministro por considerarle "muy de derechas" y hombre alejado del consenso, y toda la jornada electoral celebrada, da paso de manera continua al presente, a la jornada electoral de 2007, en la que alcanzó el deseo por el que había luchado desde años atrás.
La "conquista" de la cima llegó con su llegada al Ministerio del Interior con el propósito de ir "siempre por delante" y de "fabricar la actualidad y ser actor y director a la vez" para conseguir que las cifras avalaran la gestión, para lo que no escatimó, según s refleja en la película, en medios e iniciativas para exponer su vida ante la opinión pública y granjearse su apoyo.
Uno de los pilares fundamentales sobre el que se asienta su ambición es su mujer Cécile, que lidera un equipo de trabajo y apuesta por la exposición pública, y uno de sus principales obstáculos hasta llegar al Elíseo, sus propios compañeros de partido: el presidente Chirac, que no quiere darle alas, y el ministro de Asuntos Exteriores y luego Primer Ministro, Dominique de Villepin.
"Me tendrán que sacar a navajazos", advierte a su máximo rival, a quien constantemente culpa de sus supuestas implicaciones en el caso Clearstream y ningunea con invasión de competencias.
La película, que siempre vuelve a la jornada electoral de 2007 para plasmar la preocupación del líder por la repercusión que en la opinión pública tendrá el presentarse a votar sin su mujer, que le abandonó meses antes y que volvió a su lado en campaña para que no pudieran culparle de un posible fracaso, muestra el ascenso de Sarkozy y la oferta para dejar el Gobierno y liderar la UPM.
El ahora presidente asume la responsabilidad al frente del partido en un gran acto público cuya organización corre a cargo de Richard Attias y Cecilia Sarkozy, quien mantiene su apuesta por la presencia de su marido en el Gobierno frente a su nueva responsabilidad en el partido por considerar que le situará en mejor posición para sus futuros objetivos.
Pero los retos son diarios para una persona que apenas cuenta con apoyos entre sus compañeros -De Villepin inicia sus maniobras contra él por el caso Clearstream y Chirac dice que con el congreso del que salió elegido líder "se cometió un atraco a manos armada"-- y al que su mujer abandona por Attias.
El abandono de su mujer endurece su carácter, más cuando, en este caso con la excusa de que debe de ganar las elecciones del año 2007, Chirac designa Primer Ministro a Villepin pero le concede la oportunidad de volver al Gobierno, desde donde concluye su maniobra política arropado por un equipo en el que destaca, de manera especial por su relación con Cecilia, Rachida Dati, quien posteriormente fuera ministra de Justicia.
Adicto al dulce, especialmente a los bombones de praliné, "el pequeño Nicolás", como le llama Chirac, se enfrenta a obstáculos como los graves disturbios en los suburbios de París pero sale airoso gracias, en parte, a la vuelta de Cecilia con motivo de la campaña --le dice que no puede ir solo a las presidenciales y que si no vuelve se casa con otra-- y a un equipo al que su propia mujer, con la complicidad de Dati, deja de lado el mismo día en que 50.000 personas lo aclaman como presidente en La Concordia