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El Prado reúne 31 de las 40 obras de La Tour en la mayor exposición sobre el pintor fuera de Francia

El Museo del Prado ha presentado este viernes 19 de febrero la exposición más amplia dedicada a Georges de La Tour fuera de Francia, integrada por un total de 31 de las 40 pinturas de su mano, procedentes de instituciones internacionales como el Museo del Louvre, el J. Paul Getty Museum o el Metropolitan de Nueva York. La muestra, organizada en colaboración con la Fundación AXA, estará abierta al público del próximo 27 de febrero al 12 de junio.
La Tour (1593-1652) fue 'descubierto' en 1915 por el investigador alemán Hermann Voss. Hasta entonces era un artista sin obra atribuida, conocido sólo a través de vagas referencias de archivo. Hoy en día es uno de los más célebres pintores del siglo XVII. En este sentido, uno de los comisarios de la muestra, Dimitri Salmon, del Museo del Louvre, ha afirmado que "es la primera vez que se ha logrado reunir tantos cuadros originales de La Tour fuera de Francia" ya que la exposición se compone de pinturas procedentes de 26 museos de siete países distintos".
Asimismo, Salmon ha señalado que La Tour es "uno de los pintores favoritos de los franceses y uno de los más populares del país. "La Tour emociona, sobrecoge, pero también desconcierta. Un místico que no agota", ha declarado.
Por su parte, el otro comisario de la muestra, Andrés Úbeda, jefe de Conservación de Pintura italiana del Museo del Prado, ha subrayado que "uno de los objetivos de la exposición es avanzar en el conocimiento de su pintura" y que se presenta un "catálogo depurado" del pintor. Además, ha destacado que El Prado es "referencia intelectual" de La Tour.
En la misma línea, el director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, Miguel Falomir, ha indicado que la muestra "no es una mera reunión de obras, sino el resultado de una ambición intelectual". Por su parte, el presidente de la Fundación AXA, Jean Paul Rignault, ha explicado que el público de Madrid va a "revivir estos días el descubrimiento" de un pintor cuya obra "no fue puesta en valor hasta siglos después de su muerte".
DESDE PERSONAJES SAGRADOS A ESCENAS DIURNAS
A pesar de las dudas sobre la cronología de sus pinturas, no se cuestiona que las más realistas son las primeras en el tiempo, las cuales debieron pintarse en los últimos años de la segunda década del siglo XVII. Fue entonces cuando pobló sus pinturas de personajes sagrados de aspecto tosco, como los que integran el 'Apostolado de Albi', del que se pueden ver cuatro ejemplos en la exposición; mendigos harapientos, como los 'Comedores de guisantes' de Berlín, o músicos callejeros miserables y pendencieros, presentes en la 'Riña de músicos' (Los Ángeles). Asimismo, se podrán ver un 'Viejo' y una 'Vieja' de San Francisco', de carácter más refinado, y el 'Pago del dinero', su primer nocturno conocido.
A partir de la tercera década del siglo XVII su técnica evoluciona, con pinceladas más planas y acuarelas y pinturas más luminosas, haciendo que su originalidad y virtuosismo alcancen su máxima expresión en las escenas diurnas. Además, los tipos físicos representados se dulcifican y las acciones que llevan a cabo se serenan y dignifican.
La producción final de La Tour está protagonizada por pinturas nocturnas de carácter religioso. Sus célebres 'noches' dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como 'La Adoración de los pastores' del Louvre o 'El recién nacido' de Rennes. Al final de su vida aparece como residente en Luneville, respetado por la comunidad y con destacada posición social y económica.
Tras la adquisición de 'Ciego tocando la zanfonía' en 1991 con fondos del legado Villaescusa, la presencia de este artista fue inesperadamente reforzada en 2005 con el depósito de 'San Jerónimo leyendo una carta', una obra inédita descubierta en los fondos del Ministerio de Trabajo por José Milicua, miembro del Real Patronato del Museo del Prado fallecido en 2013 y a quien se dedica esta exposición. La incorporación de ambas obras a las colecciones del Prado ha convertido a esta institución en una referencia para el estudio de la obra del maestro francés.