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Praga acoge una exposición sobre las huellas artísticas españolas

El Castillo de Praga, antigua sede de los reyes de Bohemia, acoge desde hoy una exposición sobre las huellas culturales españolas en la capital checa.
"La Praga Española", abierta hasta el 28 de junio en la Nueva Galería del Castillo, reúne por primera vez bajo un mismo techo motivos artísticos alusivos a la presencia española en esta antigua capital del Sacro Imperio.
Presencia que fue especialmente marcada durante las épocas renacentista y barroca, y que arranca con el reinado del alcalaíno Fernando I de Habsburgo, cuyos retratos y muestras del panteón familiar en la catedral de San Vito encuentran hueco en la muestra.
Si uno va de paseo por el centro de la metrópolis checa, "en cada quinientos metros entra en contacto con algo que recuerda a España", destacó Pavel Stepanek, comisario de la exposición.
A pesar de que los visitantes notan aquí esas influencias del país meridional, "como en el archiconocido Niño Jesús de Praga, no se incluyen, sin embargo, en el contexto", ya que la milagrosa estatuilla traída a finales del siglo XVI por la noble María Manrique de Lara "es sólo la punta de algo mucho mayor".
De ahí el interés de los organizadores de proporcionar "una llave para leer esta herencia común", destacó el hispanista e historiador del arte.
Y de ahí la relevancia de la exposición, pues "nunca antes se había estudiado el impacto de la cultura española en su conjunto", añadió.
Stepanek se refirió a las "tradiciones religiosas con el catolicismo como denominador común" y que queda reflejado en la imaginería checa de las órdenes, "todas ellas fundadas por españoles, como los jesuitas, trinitarios y carmelitas reformados", además de los benedictinos reformados de Montserrat.
Entre las esculturas, pinturas, grabados, obras científicas, libros piadosos, y otros enseres, todas ellas procedentes de colecciones praguenses, destacan las reproducciones del Cristo de Medinaceli y de la Virgen de Montserrat.
Esta talla original de la "Moreneta" fue traída por los monjes del santuario catalán a principios del siglo XVII, y sufrió innumerables periplos en el siglo XX debido al cierre de los conventos decretado por los comunistas tras la Segunda Guerra Mundial.
"Mi preferencia, por la trayectoria histórica, es el Cristo de Medinacelli, porque tuve que extraerlo del olvido", dijo Stepanek con respecto a la imagen de madera policromada de tamaño natural que normalmente se encuentra en la Iglesia de la Santísima Trinidad.
La historia de esta imagen está narrada en checo en un libro editado en 1706, que también forma parte de la muestra.
Otra de las obras destacadas es la talla de la mártir Santa Casilda, una mora ibérica convertida al cristianismo, y a quien los agustinos de Praga veneran en su casa conventual de la Ciudad Pequeña, junto al Puente de Carlos.
No falta tampoco el retrato del temido general Baltasar Marradás, uno de los artífices de la victoria de los tercios imperiales en la batalla de la Montaña Blanca (1620) contra a los protestantes, y que significó la instauración de los Habsburgo como dinastía hereditaria en el reino de Bohemia.
Aunque la exposición se centra en Praga, "la iconografía española por Bohemia es rica, y la encontramos por todas partes", indicó Stepanek.
Como botón de muestra el historiador indicó que "el "único culto al anacoreta catalán Juan Garín se encuentra en Kuks (Bohemia oriental), y no hay nada en Europa".
También destacó los rastros de devoción jacobea que se encuentran en la geografía checa, donde incluso "hay un pueblo que se llama Montserrat", apostilló el estudioso checo.