Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El libro 'Sabía leer el cielo' recupera la experiencia de emigrantes irlandeses en el siglo XX

El escritor Timothy O'Grady relata en su nuevo libro 'Sabía leer el cielo' (Pepitas de calabaza) la experiencia de los emigrantes irlandeses de la segunda mitad del siglo XX en Inglaterra a través del viaje de su protagonista a Inglaterra.
Este texto, que cuenta con prólogo del escritor John Berger, ha tenido una amplia influencia en la cultura anglosajona, que ha llevado al rodaje de una película 'I Could Read The Sky', o inspirado la canción de Mark Knopfler 'Mighty Man'. Ésta es la primera vez que se edita en castellano, con traducción de Enrique Alda.
'Sabía leer el cielo' cuenta la historia del viaje de un hombre del oeste de Irlanda a los campos, a las barracas de boxeo y a las obras de Inglaterra. Hasta que, después, a finales de siglo se encuentra solo con sus recuerdos y se esfuerza por encontrar sentido a una vida de pérdida y soledad.
"¿Es un libro? Una pregunta tonta donde las haya. ¿Para qué si
no estoy escribiendo un prólogo? Es un bastardo. Se ha concebido
en la oscuridad, como las fotos se revelan en un cuarto oscuro. Hay
que mirarlo con los ojos cerrados, no la primera vez, por supuesto,
sino en el resto de ocasiones en las que se pasen sus páginas", recuerda Berger en el prólogo.
Además, el texto viene acompañado por fotografías en blanco y negro de Steve Pyke, editor de obras como 'Philosophers' y 'Poguetry' y cuyas obras e instalaciones se han exhibido en diversos países de todo el mundo.
"La ventaja de las fotografías en blanco y negro es que recuerdan
esa búsqueda de lo que no se puede ver, de lo que falta; en
ningún momento pretenden estar terminadas, mientras que las
fotografías en color sí lo están. Incluso hay fotografías en color
que están más 'acabadas' que la propia vida", concluye Berger.