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Scott explora el cambiante concepto de la paternidad en la comedia dramática 'Starbuck', recibida con aplausos

El director canadiense Ken Scott explora el "cambiante" concepto de la paternidad en su segundo largometraje como director, una comedia dramática titulada 'Starbuck' que ha sido recibida este martes con aplausos por parte del público de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Scott ha explicado, en su encuentro con los medios de comunicación, que el guión perseguía contar la historia de un hombre progenitor de varios hijos como medio para abordar la evolución del concepto de la paternidad, por lo que optaron por la comedia dramática para acercarse a los momentos "emotivos" y también "difíciles" que viven los padres, en su caso de la mano de Patrick Huard, intérprete de David.
Scott, con raíces familiares "políticas" en Valladolid --su suegra es vallisoletana--, ha justificado la evolución del modo de concebir la paternidad en los cambios experimentados en los últimos diez o 20 años. "Hace diez o 20 años era imposible que un padre dijera que quería estar un año en casa con el bebé", ha señalado el director.
No obstante, su deseo de abordar un tema "en evolución" siempre se alejó de la moraleja. "Lo importante es que tampoco quisiera decir 'así hay que ser padre'...", ha añadido el cineasta, quien ha recalcado que nunca se trató de juzgar ni de crear estereotipos en torno a una figura, la del padre, que en el caso de David, protagonista de la cinta, se sale de lo común.
David, de 42 años y asediado por las deudas, se propone poner en orden una vida caótica --además de su trabajo como repartidor en la carnicería familiar cultiva marihuana en casa para saldar sus 80.000 euros en deudas-- cuando su novia Valerie le anuncia que está embarazada.
Tras la sorpresa del primer momento el hombre reconoce, ante un amigo abogado padre de cuatro hijos, que le gusta la idea de ser padre y parece que su deseo se convierte pronto en realidad ya que la escena inicial de la película, que se desarrolla en una clínica de donación de esperma, tuvo dos finales: un viaje familiar a Venecia cumpliendo un deseo de sus padres y 533 hijos engendrados de los que 142 buscan conocer su identidad.
Convertido en padre múltiple de un día para otro, David se desentiende del tema hasta que un día abre el sobre con los perfiles de los 142 jóvenes y comienza la búsqueda: un futbolista de éxito, un camarero frustrado en busca de una oportunidad como actor, una joven drogodependiente a la que salva la vida, un joven discapacitado, un músico del metro, el socorrista de una piscina...
De manera paulatina y, en ocasiones, entre las sospechas de los jóvenes ante los constantes acercamientos de David, se establece con ellos un vínculo de cariño que le hace reconocer que, aunque no pueda llegar a ser su padre, sí quiere convertirse en su "ángel de la guarda".
LA ESTRATEGIA: ALEGAR DEMENCIA
Su amigo, que lleva su defensa en el caso, apuesta por considerarle demente para sortear las reclamaciones de los jóvenes, entre quienes encuentra también una joven esteticista y un gay-heterosexual que le lleva, en su persecución, hasta una asamblea convocada por sus hijos y en la que es despedido con aplausos tras invitarles a recordar su condición de hermanos.
La familia de David, de inmigrantes polacos, conoce a Valerie en un intento de la pareja por sacar su proyecto en común adelante pero es también objeto de las amenazas de los cobradores de las deudas del hombre, quien rechaza en un principio la recomendación de su abogado de presentar una reconvención para, posteriormente, aceptarlo.
Un hijo, Antoine, que se instala en casa tras descubrir su identidad, un fin de semana de convivencia con todos sus hijos junto al lago y la estrecha relación que se establece con Raphael, su hijo discapacitado, van haciendo cambiar poco a poco la vida de David, cuya identidad permanece en el anonimato, al contrario que su historia que, a través de un mail enviado por él mismo, salta a primera página de la prensa.
Un fallo judicial a su favor y una indemnización de 200.000 dólares a pagar por la clínica y un llamamiento de sus hijos para que, fuera de los cauces legales, dé a conocer su identidad, conducirán la trama hasta un final "positivo pero no grandioso" que, para su director, es "satisfactorio para el espectador" y "conviene" a la gente del cine.
Y es que, después de todas las situaciones por las que pasa David, se "convierte en hombre", a los 42 años, con el nacimiento de su hijo con Valerie, cuando por fin "asume completamente su realidad" y apuesta por hacer las cosas como considera y no como los demás le dicen.
El guión de la película, que toma su título de un toro semental canadiense "orgullo" del país que hace unas décadas engendró al 75 por ciento de los ejemplares de una raza de vacas, comenzó con una propuesta de padre de 150 niños y, pese a los miedos porque este hecho restara credibilidad a la trama, al final optaron por llevarla a un "límite" que meses después se hizo realidad.
"Hay muchísimas historias de donantes de esperma con muchos hijos (...) En América hay más leyes para comprar un coche de segunda mano que para comprar esperma", ha recordado Scott, quien ha justificado la falta de un pensamiento ya construido con respecto al tema del uso de esperma donado para la concepción en su actualidad --"es un tema muy muy contemporáneo".
En este sentido, sí se ha referido a las dos vertientes que, a su juicio, tiene el asunto: el derecho de "decenas de miles" de personas que nacen "como ciudadanos de segunda clase" a conocer la identidad de su progenitor y la retirada, en consecuencia, de la cláusula de confidencialidad de la identidad del donante, lo que provocaría que ningún hombre quisiera donar.
La relación padre-hijo se ve reforzada por la ausencia de una madre en la familia de David --son tres hermanos y su padre-- y de una esposa en la de su amigo abogado, padre de cuatro hijos, en la trama de 'Starbuck', en la que han debutado muchos actores jóvenes que nunca antes habían pisado un plató de largometrajes y de la que su director no descarta un 'remake' que, no obstante, irá tras el 'make' y la gira de la película, que se estrenará en España, Francia, Bélgica o Alemania.
EL DIRECTOR
Tras graduarse como guionista por la Universidad de Quebec en Montreal en 1991, Ken Scott comenzó a escribir guiones para la pantalla grande: primero del cortometraje 'Hors la loi' y luego del largometraje 'La vie après l'amour' (Gabriel Pelletier, 2000), que recibió cinco nominaciones a los Premios Jutra, dos candidaturas a los Premios Genie y conquistó el Premio del Público en el Festival Comédia-Juste pour Rire.
En 2002 escribió los guiones de la 'sitcom' 'Le Plateau', donde también interpretaba uno de los papeles protagonistas. Ese mismo año escribió el guión del largometraje 'La Grande Séduction' (Jean-François Pouliot, 2003), que clausuró la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes y cosechó el Premio del Público en Sundance y siete galardones en la edición de 2004 de los Premios Jutra, entre otras distinciones.
En los últimos años ha escrito los guiones de las películas 'Maurice Richard' (Charles Binamé, 2005) y 'Guide de la petite vengeance' (Jean-François Pouliot, 2006) y tras dirigir los cortos 'Seducing Doctor Leweis' (2003) y 'The Rocket' (2005), debutó como director en 2009 con el largometraje 'Sticky Fingers'.