Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Sónar clausura la orgía sonora

Nona Rubio, a los platos. Foto: EFEtelecinco.es
El Sónar toca a su fin y sus ritmos ya se echan de menos. Ni los festivales veraniegos que plagan España lograrán traer sonidos tales. Vendrán algunos de los artistas que poblaron alguno de los cuatro escenarios de las actuaciones nocturnas, pero costará volver a ver a los que relucieron bajo el sol en la cita diurna.
El Sónar de día queda reservado para las experimentaciones, los nuevos sonidos, sólo los que los cazatalentos del Festival Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barelona se atreven a traer. Puede que esta vez las notas musicales fueran menos esperpénticas que en otras ediciones, pero haberlas las hubo. Sonó, sobretodo, hip-hop y electrónica, claro, aunque hubo tiempo para variantes del electro, el hard-core e incluso para melodías más relajadas.
El zoo musical en el que se convierte el CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, comienza con el sol en lo alto a las 12 de la mañana, reluciendo sobre el escenario Village, al aire libre, donde lo habitual es perderse entre 'guiris' tomando el sol y conversaciones musicales cerveza en mano. Ahí dieron la nota la Rumpelorchestra, con una orgía de sonidos, El Guincho, que ampliaron el hueco dejado por Konono Nº1 ante su falta de visado, y Chacho Brodas, gamberros con letras simples sin más, entre otros. A medida que pasaba el fin de semana costaba moverse entre el gentío. La mayoría extranjeros, todos amantes de la música alternativa, nada convencional, donde adquiere su máximo riesgo en el hall, en el lugar que aparecieron los míticos Pan Sonic y donde Yo Majestic, las chicas malas de Florida, lograron el aforo de la sala interna.
 
Derretidos por el calor acabas por perderte dentro del MCAB, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Allí RedBull Academy tiene un mínimo rincón donde sus pupilos ponen ritmos acelerados entre una maraña de exposiciones y oferta multimedia. Sony realizó su homenaje al walkman en un paseo por la historia y varios artistas desplegaron su arte urbano con un 'collage' de fotos de la cotidianidad de la urbe. En el interor también hay hueco para la gran pantalla con cine negro y para decenas de 'stands' que ofrecían sus servicios musicales. Elementos para el DJ y promoción de festivales por todo el mundo.
 
Jahbitat inauguró el hall con saturaciones de agudos y melodía relajada y Nisei vs. Za lo cerraron el viernes con golpes guitarreros, hard-core y dos baterías que llevaron su ritmo al extremo. Vuelta al exterior y parada en el Dôme, una de las carpas más electrónicas. En el camino y entre la juventud, (puede que la edad media ronde los 30) aparece un hombre, panfleto en mano y vestimenta moderna, con una camiseta con el logo: 'putos modernos'. Esa es otra. Podrían hacer un concurso de camisetas originales, las había con todos los eslóganes. Ésta es mejor tomarla con humor. En el Dôme hubo de todas la vertientes de la electrónica. Vasco Ispirian mostró su visión del techno con sonidos algo oscuros y The Heavy le siguió con sonidos electrónicos del sur oeste de Londres, algunos le llaman, black-metal. Cerró el viernes Le Rock, y su minimal casi le cuesta un disgusto ante la necesidad de ritmos más acelerados tras las horas de reunión.
 
Por la noche la congregación musical se desplazó a la Fira M2, complejo frío, de salas gigantescas, donde poder reunir, sin embargo, a tantos adeptos. Cuatro escenarios y distintas vertientes, otra vez, en cada uno de ellos. En la diversidad está el gusto. La noche inaugural GoldFrapp dejó división de opiniones, Leila, se llevó la primera mala nota del Sónar y Ben Watt pasó a otras historias con electrónica más bailable para animar a los presentes. Justice, ya el viernes, revolucionó el SonarClub con su directo, potentes y exquisitos. De igual modo lo hicieron allí los 2manyDj´s, los 'tapados' por la organización bajo el sobrenombre de Kawasaki. La sorpresa para el final.
 
En el exterior el minimal de Hawtin, Magda, Troy Pierce, Houle, Gaiser y Hearttrohb sacaron a relucir lo mejor de su maleta para el deleite de los miles de presentes. En el mismo escenario Miss Kittin y Villalobos, entre otros, cerraron la reunión anual. 'Sold out', aforo completo para la última jornada de melodías avanzadas.