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El Teatro Real trae "un canto a la libertad" en forma de sátira sobre Hitler con 'El emperador de la Atlántida'

El Teatro Real estrenará el próximo viernes 10 de junio la ópera 'El emperador de la Atlántida o la abdicación de la muerte', una sátira que gira en torno a la figura de Hitler creada en tiempos de nazismo por Viktor Ulmann y con liberto de Peter Kien, ambos prisioneros del campo de concentración de Terezín.
Esta ópera en un acto, que se estrenará con nueva orquestación de Pedro Halffter --responsable también de su dirección musical-- estará precedida de un prólogo compuesto por tres obras entrelazadas: 'El canto de amor y muerte del corneta Christoph Rilke' --con la interpretación de Blanca Portillo--; y las piezas 'Adagio in memoriam Ana Frank y pequeña obertura para 'El emperador de la Atlántida.
Casi treinta años tuvieron que pasar para que el compositor y director inglés Kerry Woodward diera a parar con este libreto en Londres. En 1972, un exprisionero de Tezerín le habló a Woodward de una obra que querían representar en Praga y le preguntó si podía trabajar en el texto para revisarlo.
Aunque la obra finalmente no se representó en Praga, Woodward quedó "enamorado" de la ópera de Ullmann y terminó llevándola a escena en 1975 en Amsterdam. "Tuvo un gran éxito y desde entonces hemos sido invitados a Bruselas, San Francisco o Israel...hemos recorrido mundo hasta llegar aquí", ha señalado el compositor británico.
La historia de 'El emperador de la Atlántida' está envuelta en el misterio de por qué motivo nunca llegó a ser representada. Tezerín era un campo de concentración distinto a otros ya que llegó a ser utilizado por los nazis como modelo para mostrar al Comité Internacional de Cruz Roja cómo funcionaban estos lugares.
Ullmann pudo aprovechar esta circunstancia para poner en pie una obra crítica con el nazismo, que sin embargo estaba "escrita en código" para pasar por alto la censura alemana. "Él no sabía si aparecerían las SS en algún momento de la preparación de la obra o hasta que punto podía forzar a sus compañeros", apunta Sebastián Alfie, director de un documental en torno a esta producción, 'The Kaiser of Atlantis'.
MÚSICA "DEGENERADA"
Música "explícita y degenerada", citas explícitas de obras como 'Salomé' o sátiras "espantosas" del himno alemán forman parte de esta pieza que pudo haber tenido consecuencias dramáticas para los dos creadores: ambos fueron llevados a Auschwitz y murieron antes de que pudiera estrenarse.
Sobre los motivos que llevaron a que Ullmann y Kien no llegaran a culminar su creación, surgen dos teorías: por un lado, la que defiende que ambos eran "los siguientes en la lista" de los alemanes y la obra no tuvo consecuencias --defendida por el propio Woodward-- y, por el otro, que el traslado se produjo tras un preestreno de funestas consecuencias.
Halffter se muestra más cercano a esta versión. "No hay pruebas de que esta ópera les llevara a otro campo de concentración, pero la relación entre una obra sarcástica y crítica con el final de sus autores es tremenda y demuestra el valor absoluto que le daban a su libertad artística", ha señalado el director musical.
UN TIRANO MEGALÓMANO Y LA MUERTE EN HUELGA
'El emperador de la Atlántida', una coproducción con el Teatro de la Maestranza y el Palau de las Arts y que estará en el Real en cinco funciones, cuenta la historia de un tirano megalómano que vive en un palacio transformado en búnker y que únicamente gobierna a través del Alto Parlante, su comunicación con el exterior.
La declaración de 'huelga' de la Muerte, aburrida ante tanta atrocidad, pondrá en jaque la guerra de "todos contra todos" -cita que remite a la guerra total de Goebbels-- planteada por el sátiro. "Una de las virtudes de la obra es que no hay una referencia concreta a ningún personaje, sino que habla de la demencial puesta en marcha de la máquina de muerte industrial", ha aseverado el director escénico Gustavo Tambascio.
Los medios con los que contaba Ullmann únicamente le permitieron idear una ópera sin gran orquesta, cuya inclusión ahora tanto Halffter como Woodward entienden que serían del agrado del compositor polaco. "Esta pregunta me la he hecho durante dos años: ¿cómo podríamos saber cómo quería Ullmann que se representara? Es un dilema ético muy grande", ha apuntado Tambascio.