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'El veneno del teatro' vuelve a los Teatros del Canal de Madrid con Daniel Freire y Miguel Ángel Solá

Solá: "El veneno del teatro es la insensibilidad con la que se ha tomado esta profesión desde los poderes"
'El veneno del teatro', el thriller escrito por Rodolf Sirera, regresa del 11 de septiembre al 6 de octubre a la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid, con Mario Gas al frente y protagonizado por los argentinos Daniel Freire y Miguel Ángel Solá.
Durante la presentación este jueves de su regreso a la capital, los dos actores, acompañados por Sirera, han comentado los problemas que atraviesa este arte, del que Solá ha asegurado: "El auténtico veneno del teatro es la insensibilidad con la que se ha tomado esta profesión por parte de los poderes. Es difícil, porque uno no sabe cómo invitar a la gente a que venga al teatro".
Freire ha incidido en que el verdadero obstáculo de la profesión es que en esta sociedad "no se le da lugar" a la cultura, que es "lo que nos construye como seres humanos". Por el contrario, para Rodolf Sirera, el teatro está "muy vivo", ya que hacía tiempo que no había una "conexión con el público" como la que hay ahora.
El montaje vuelve a España tras una gira por Argentina y Uruguay de la que los miembros del elenco se muestran muy satisfechos. Según Solá, el público se quedó "fascinado" y las críticas fueron "preciosas". Para Freire la clave de su éxito en los países sudamericanos es el hecho de que "la tortura" está "muy reciente allí", con lo que la situación que se vive en la obra dejó "enganchado" a un público que finalizaba con una "reacción explosiva".
'El veneno del teatro', que ha sido estrenada en ocho países, es un juego dramático entre los dos personajes principales, en el que Gabriel Beaumont (Daniel Freire) recibe un encargo por parte del extravagante marqués (Miguel Ángel Solá) para que interprete una obra teatral que él mismo ha creado. Pero Beaumont pronto comprobará que todo forma parte de un cruel experimento sobre la realidad y la interpretación.
FUERTE TRABAJO INTERPRETATIVO
El planteamiento de la obra hace que se produzca "un gran desgaste físico" de los protagonistas, que "sufren mucho en el escenario", ha indicado Sirera, quien con Solá y Freire ha encontrado a los actores que "más cerca están de la imagen que tenía de los personajes".
"Si la obra durara media hora más, Dani se volvería loco", ha bromeado por su parte Solá a propósito del esfuerzo que deben hacer en escena. "Yo aún no he llegado al punto de agotamiento total gracias a la fuerza de la obra", ha contestado Freire, pero ha afirmado que "debe estar cerca".
Para que el trabajo no se convierta en monótono, los intérpretes tienen una parte "muy libre" en la obra, según Solá: "Nos estamos sorprendiendo continuamente". El intérprete explica que la clave es que "no debe haber una representación igual que otra", porque sino "la obra se muere".