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Hace 120 años que Gaudí emuló la Torre Eiffel en el Palacio Episcopal de Astorga

Hace ahora 120 años, Antonio Gaudí iniciaba una de sus más bellas obras, el Palacio Episcopal de Astorga, actualmente sede de un museo dedicado básicamente a epigrafía y arte religioso. EFEtelecinco.es
"Gaudí fue uno de los afortunados" que conoció la Torre Eiffel nada más fue inaugurada, unas semanas después comenzó a construir el Palacio Episcopal de Astorga, en cuyo porche tres arcos abocinados emulan la base de la obra parisina, en un edificio que hace 120 años colocó su primera piedra.
Con recuerdo a un edificio medieval a modo de palacio fantástico, con muros de piedra, múltiples ventanales y torres circulares, el Palacio Episcopal de Astorga en la actualidad alberga el Museo de los Caminos, en un enclave privilegiado junto a la catedral maragata y bajo la custodia de la muralla romana.
Estos tres arcos, que crearon serios problemas ya que tuvieron que ser construidos tres veces, representan una inspiración de Gaudí en la Torre Eiffel, bajo el "convencimiento de mantener la piedra como elemento constructivo, en una época en la que comenzó a cobrar peso el hierro", ha explicado en declaraciones a Efe el director del Museo de los Caminos, José Fernández.
De esta forma, quiso ser fiel a sus principios y continuar con la piedra pese a que su fuente de inspiración, la torre parisina, fuera de hierro y desarrollar un proyecto que se corresponde con el "Gaudí más historicista", ha explicado Fernández.
Este símil es sólo el porche de un Palacio neogótico con aspecto de castillo, mansión y templo construido en piedra de granito, cuyos orígenes se remontan a 1886, cuando un incendio destruyó la residencia del por entonces obispo de Astorga, Joan Baptista Grau, procedente de Reus, pueblo natal de arquitecto catalán al que solicitó que construyera un nuevo Palacio Episcopal.
La primera piedra del edificio se colocó el 24 de junio de 1889 y a partir de entonces las obras se desarrollaron con normalidad hasta que el obispo de Astorga falleció en 1893, y la Junta Diocesana exigió una obra "económica y rápida" y el arquitecto catalán decidió dimitir, cuando el palacio estaba construido a la altura de la segunda planta y a punto de comenzar con la cubierta.
Tras la renuncia de Gaudí varios arquitectos se hicieron cargo de unas obras "que no parecía que avanzaran", como fue el caso de Frascesc Blach, que renunció a los seis meses y Manuel Hernández y Álvaro Reyero , que continuaron "sin dar grandes pasos" la construcción.
En 1905 el obispo Miranda decidió trasladarse a Barcelona para tratar de que volviera Gaudí, quien rechazó la propuesta y obligó a optar por Ricardo García Guereta como encargado de finalizar la construcción, que concluirá en 1914.
Tras la construcción, el Obispado no se declinaba por orientar el edificio a un uso determinado, puesto que aunque su fin era el de Palacio Episcopal, nunca llegó a serlo.
En la Guerra Civil el palacio se convirtió en central de la Falange en Astorga y en albergue de militares de artillera.
Tras el fin del conflicto el palacio continuó sin dueño, hasta que en 1963 el obispo Marcelo decidió que era "demasiado edificio para un obispado pequeño de una Diócesis pequeña" y optó por convertirlo en Museo de los Caminos.
En el interior del museo más de 2.000 piezas recuerdan al visitante la encrucijada de caminos que confluyen en la ciudad, villas romanas, la peregrinación a Santiago los arrieros han traído a lo largo de la historia a la capital maragata elementos de arte religioso, con obras como el retablo de San Bartolomé del siglo XV, y el de San Benito románico de Villamejil.
Tallas románicas, una colección de orfebrería y esculturas de la Edad Media complementan la oferta turística del museo, que es poseedor de más de 5.000 piezas, de las que hay expuestas menos de la mitad, porque "un edificio así no puede convertirse en un bazar", ya que se nublaría una visita en la que no se podría apreciar la "espectacularidad" del edificio, ha concluido Fernández.