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Tracey Emin, la artista de la cama sucia, coquetea con los tories

Tracey Emin, la artista que se hizo famosa con instalaciones como una cama sucia con condones usados y colillas y una tienda de campaña con los nombres de todos los hombres con los que se había acostado, coquetea últimamente con el Partido Conservador británico.
Emin, de 45 años, que se declara enemiga de la ex primera ministra conservadora Margaret Thatcher, justifica su nueva inclinación hacia los tories explicando que aquella jefa del gobierno británico no era realmente conservadora sino simplemente "thatcherista" y "los tories de hoy son distintos".
Este fin de semana, Emin acusó al Gobierno laborista de Gordon Brown de no mostrar suficiente "orgullo" en las artes y confesó haber votado por el conservador Boris Johnson para alcalde frente al laborista Ken Livingstone en las últimas elecciones locales de Londres.
Según informa hoy el dominical "The Sunday Times", los conservadores tratan de captar no sólo a Emin sino también a su amiga, la también artista y cineasta Sam Taylor-Wood, que formó parte como aquélla del grupo de jóvenes artistas británicos (BritArt), promocionado en su día por los laboristas.
Emin, que se ha convertido mientras tanto en académica de la Royal Academy of Arts, compró recientemente un grupo de edificios en muy mal estado en el este de Londres para reconvertirlos en estudios para jóvenes artistas.
Hace dos meses escribió al ministro de Hacienda, Alistar Darling, para pedirle que hiciera una serie de bonificaciones fiscales para la reforma de esos edificios, pero no recibió respuesta.
Emin se queja, entre otras cosas, de que los artistas no reciben tampoco bonificaciones fiscales cuando venden sus obras a galerías públicas.
Así, la Tate compró algunas obras suyas en el 2004, pero, según explica Emin, las tuvo que vender a un precio muy inferior al que tenían, por lo que de hecho hizo "una donación" a esa galería sin obtener a cambio ningún beneficio fiscal.
La polémica artista británica ha expresado su apoyo a un sistema de bonificaciones fiscales como el que existe en Estados Unidos para animar a los coleccionistas a donar obras de arte a las galerías mientras están vivos.