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Vargas Llosa: "Si queremos que haya civilización y desterrar la violencia tenemos que combatir el nacionalismo"

El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha señalado que el nacionalismo ha causado "atroces matanzas" a lo largo de la historia y que si la humanidad quiere que haya "civilización y que se destierre la violencia de este mundo" hay que "combatirla con enorme energía".
Así ha respondido el escritor peruano al ser preguntado por la celebración de la Diada de Cataluña y la situación actual de esta comunidad durante la presentación en Madrid de su novela 'El héroe discreto', precisando que daba una "respuesta literaria" porque la convocatoria era para hablar de literatura.
Según ha dicho, "lo que es terrible es que en un mundo civilizado el nacionalismo vuelva a sacar la cabeza" y llegue a "obnubilar a comunidades enteras", como ocurrió en Alemania y en Japón, ha recordado.
Vargas Llosa ha afirmado que el nacionalismo "es una tara de la que es muy difícil librarse" pero hay que combatirla si se quiere un mundo en paz, y para ello "la cultura es uno de los grandes instrumentos para mostrar los estragos" que ha causado el nacionalismo.
El escritor peruano ha apuntado que "las guerras mundiales y los millones de muertos que causaron son producto del nacionalismo" y ha recordado que en situaciones difíciles suele surgir en las comunidades lo que Karl Popper denominó 'la regresión a la tribu', esa forma en la que "uno deja de ser soberano y la tribu toma decisiones por nosotros". "El nacionalismo es eso", ha apostillado.
LA GLOBALIZACIÓN, LO MEJOR DEL MUNDO
Para Vargas Llosa "el mundo vive una situación fascinante que es la globalización", que a su juicio es "lo mejor que le ha pasado al mundo", pues ha provocado "el lento desvanecimiento de las fronteras, la mezcla de culturas e idiosincrasias y una convivencia en la diversidad".
Pero, eso sí, la globalización también provoca "reacciones negativas", entre otras ese fenómeno denominado por Popper 'la regresión a la tribu', cuando la salida de la tribu significa "el comienzo del progreso" y asumir la obligación de decidir su propia vida al margen de la tribu.