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Yimou presenta 'Bajo el Espino Blanco', una historia de amor e inocencia con el maoísmo como telón de fondo

El director chino Zhan Yimou presenta en la Sección Oficial de la 56 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) el largometraje 'Bajo el Espino Blanco', una historia de amor inocente y leal que, pese a los obstáculos sociales, se desarrolla con los principios del maoísmo como telón de fondo.
El largometraje, que competirá por la Espiga de Oro, máximo galardón del festival, está basado en hechos reales y comienza con el traslado de unos jóvenes al campo para cumplir con su deber al frente de las Aulas de Cultura, acción enmarcada en la Revolución Cultural y que desplazaba durante unos meses a los jóvenes al medio rural para participar de las tareas propias y ahondar en los preceptos de Mao.
Jing es una de las jóvenes molizadas con este motivo y es precisamente durante su estancia allí, en el pueblo del famoso Espino Blanco que nació y se nutre de la sangre de los héroes chinos que cayeron a manos de los japoneses durante la segunda guerra, cuando conoce a Sun, un joven militar próximo a la familia que da cobijo a la joven.
Poco a poco y a muy pequeños pasos, pese a que su primera mirada determina el devenir de los acontecimientos, el acercamiento entre los jóvenes es más y más patente aunque es la candidez de Jing y la incomodidad que le supone el ser de una clase humilde frente al origen acomodado del joven las que hacen que la relación se demore durante meses.
Yimou, quien divide la película en capítulos al estilo del cine mudo, con una breve descripción de lo que a continuación sucede y se ve u ocurre y no queda plasmado, va desarrollando su historia de amor, truncada al principio por un malentendido que lleva a la joven a creer que él está comprometido, en muy distintos escenarios: la ciudad en la que vive Jing y a la que Sun viaja siempre que suma días de permiso, la orilla del río o el hospital en el que ingresa el soldado para un reconocimiento rutinario.
Las teorías de Mao al respecto del trabajo, de la necesidad de superar las dificultades para salir adelante, y la complicidad entre ambos jóvenes, que tienen que esconder su amor por miedo a la reacción de la madre de Jing, obsesionada con que la joven no estropee su carrera ya que, con su marido encarcelado, es una necesaria vía de supervivencia para el resto de la familia, marcan tanto la vida laboral de la joven, que para ganar dinero y posibilidades toma todos los trabajos que se le ofrecen, como la sentimental.
No obstante, un misterioso internamiento de Sun en el hospital que llevará a la joven a romper la promesa hecha a su madre de no verle hasta que no concluya su preparación -finalmente alcanza su deseo de ser profesora- ponen en guardia a Jing, quien celebra con suma timidez el haber pasado una inocente noche al lado de su amado, quien de repente desaparece.
Los rumores sobre la posible enfermedad que padece Sun llevan a Jing de nuevo al pueblo en el que se conocieron, al del Espino Blanco, donde no consigue dar con su paradero hasta que, un día en la escuela y meses después, es llamada de inmediato para acudir a verle.
EL DIRECTOR
Zhang Yimou nació en Xian (China) en 1950 y al estallar la 'revolución cultural' tuvo que trabajar como pastor y peón en una fábrica textil; en 1982 se graduó en Fotografía en el Instituto de Cine de Pekín y colaboró con Zhang Junchao en 'Ocho y uno' y con Chen Kaige en 'Tierra amarilla' y 'El gran desfile'.
Tras trabajar como actor en películas como 'El viejo pozo', en 1987 debutó como director con 'Sorgo Rojo', Oso de Plata en el Festival de Berlín y donde ya dirigió a Gong Li, protagonista de gran parte de su filmografía.
'Semilla de crisantemo' (1990) le valió una nominación a los Oscar y la Espiga de Oro en la 35 Semana de Valladolid y, en la siguiente edición, 'La linterna roja' consiguió el Premio a la Mejor Fotografía en Valladolid y el León de Plata en el Festival de Venecia, certamen donde un año después conquistaría el León de Oro gracias al film 'Qiu Ju, una mujer china' (1992).
Ese galardón volvió a recaer en sus manos por su película 'Ni uno menos', que se proyectó en Punto de Encuentro en el año 2000 y dos años más tarde volvió a la Sección Oficial con 'Happy Times', que fue reconocida con la Espiga de Plata, el Premio a la Mejor Actriz (ex aequo), el Premio de la Crítica y el Premio de la Juventud.