Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Un año sin Michael Jackson

Cuando el 5 de marzo de 2009 Michael Jackson reapareció, tras varios años enclaustrado, ante los medios de comunicación en Londres para anunciar una serie de 50 conciertos en el O2 Arena de la capital británica, no fueron pocos los que se tomaron la noticia como una broma o como la última excentricidad del gran artista que antaño fue el Rey del Pop.
Iniciado en la música dentro de los Jackson 5 y el extinto sello Motown, referencia indiscutible de los 80, inspiración y guía para varias generaciones de músicos, ensombrecido por su propia leyenda y destruido por su propio personaje, Michael Jackson anunció ese día su último coletazo sobre los escenarios: la gira This is It.
Rumores sobre su estado de salud
El diario The Guardian describió la rueda de prensa en Londres como un acto que "sólo sirvió para aumentar la rareza física de Jackson; sus hundidas mejillas, la respingada nariz y la barbilla súper pronunciada". El Daily Telegraph, por su parte, relató el comportamiento del artista como "bizarro" y extraño.
Tras el anuncio de la gira y la locura desatada en Internet para conseguir entradas para lo que podrían ser los últimos conciertos de Michael, llegaron los rumores que siempre le envolvieron: su estado de salud no le permitiría aguantar el medio centenar de fechas apalabradas.
La promotora, AEG, tuvo que publicar los exámenes médicos a los que se había sometido el cantante para demostrar que estaba en condiciones de aguantar el tipo y muchos consideraron la gira como una salida desesperada de Michael Jackson a sus deudas, que ascendían a más de 400 millones de dólares.
El resurgir de la leyenda
Quince meses después de aquella rueda de prensa, la imagen de Jackson en la conciencia pública ha pasado por una revisión dramática. Un año después de su muerte aquel 25 de junio de 2009 por un paro cardíaco provocado por un exceso de medicamentos el Rey del Pop ha recuperado su nombre como leyenda de la música que una vez poseyó.
Atrás han quedado los resultados de la autopsia que confirmaron que sufría de una enfermedad dermatológica conocida como vitiligo, que usaba peluca después de haberse quemado el cuero cabelludo en el rodaje de un anuncio, que sólo pesaba 61 kilos y que su cuerpo estaba cubierto de pequeñas cicatrices, de la nariz a las rodillas.
Lo cierto es que, tras su muerte, mientras la policía y la prensa sensacionalista se lanzó a investigar las causas del fallecimiento de Michael Jackson, mientras los medios se centraban en el espectáculo de su entierro o en la batalla por la custodia de sus hijos, millones de melómanos se encogieron de hombros y recuperaron su famoso Thriller.
Un mes después de su muerte, el Rey del Pop recuperaba el número uno en las listas de ventas de medio mundo. A día de hoy, el repertorio de Michael Jackson ha vendido en todo el mundo 33 millones de copias -físicas- y la película de los ensayos para los conciertos de Londres, This is It, es la cinta de un concierto con mayor recaudación de todos los tiempos.
Icono convertido en mito
Pero lo más importante de todo es precisamente esa revisión que ha experimentado la imagen del icono para convertirse en mito.
La muerte de Jackson hizo más que lavar su dañada imagen, la exaltó hasta el punto de que recuperó el título de Rey del Pop que su comportamiento a veces aberrante le había arrebatado. Y no sólo eso, abrió unas oportunidades de negocio que, de no haber fallecido, probablemente no habrían surgido.