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El camuflaje convertido en arte

Hay que dejar claro que no emplea ningún retoque fotográfico, tan de moda últimamente, para conseguir su objetivo. Lo que hace es dedicar tiempo en el modelo para después plasmarlo en una imagen.

"A veces un trabajo lleva mucho tiempo porque no me quedo satisfecha con el resultado. Y, a veces una obra se termina en una semana", nos comenta.

En una ocasión estuvo tratando de encontrar el color exacto que adquiere el pavimento después de que llueva, "ya que este adquiere un tono más oscuro". Por lo general, cuando no existen muchos cambios de luz solar y no aparecen efectos meteorológicos "es más fácil trabajar", añade.

Navegando por su página web no podemos sino maravillarnos con cada una de sus fotografías. Resulta difícil escoger una que sea mejor que el resto. Ella misma no puede elegir. Asegura que está contenta todas las que aparecen colgadas, "las que no me gustaban, sencillamente, las eliminé", nos explica.

Su arte ha dado la vuelta al mundo. De hecho, el año pasado visitó España, pudimos disfrutar de su obra en la capital. Y para quienes no tuvieron esa oportunidad, en este 2010, podrá verse en Zaragoza y Barcelona.

En cuanto a sus previsiones de futuro, Desiree Palmen se está preparando para viajar a Estambul (Turquía) en marzo. "Allí realizaré una nueva obra", nos comenta.

Y, al tiempo, prepara un segundo taller para los estudiantes que realizan su doctorado en Antropología Visual en la Freir Universität de Berlín.
Una vuelta de tuerca

Palmen consigue lo imposible, hace 'desaparecer' a la gente sin ningún tipo de artificio ni de magia, aunque para ella lo más importante no es el efecto visual que producen sus imágenes "sino el contenido de las mismas", concluye.

Una vuelta de tuerca más que obliga al observador no sólo a tratar de ver lo que aparece camuflado sino de ir más allá y tratar de entender qué mensaje nos trasmite en cada obra.