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Este domingo se cumplen 10 años de la muerte de Henri Cartier-Bresson, padre del fotorreportaje

Este sábado se cumplen 10 años de la muerte de Henri-Cartier Bresson, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, testigo de algunos de los momentos claves de la historia, como la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Civil española, y considerado el padre del fotorreportaje.
El fotógrafo siempre tuvo cerca una cámara Leica y con ella recorrió el mundo hasta tal punto de afirmar que su manera de ser era "visual" y su forma de conocer las cosas pasaba siempre por la observación. "Yo comprendo con los ojos", decía el artista, fallecido en 2004, cuando estaba a punto de cumplir los 96 años.
Cuando era niño, Cartier-Bresson (Chanteloup-en-Brie, Francia, 1908 - Montjustin, Francia, 2004) pintaba los jueves y los domingos y el resto de los días de la semana soñaba con un lienzo. Siempre que podía adornaba las cartas y los cuadernos de bocetos y poco a poco comenzó a sentir atracción por la fotografía.
En la década de 1920 conectó con los pintores franceses Jacques Émile Blanche y Jean Cottenet, especialmente influenciado por Paul Cézanne, justo antes de empezar a relacionarse con los surrealistas y a realizar collages al estilo de su amigo Max Ernst.
Su producción fotográfica también comenzó en esta época y no puede entenderse alejada de su obra pictórica. De hecho, En todos sus trabajos se refleja su amor por el arte, las horas empleadas en leer o en contemplar cuadros en los museos, la marca profunda de las enseñanzas de André Lhote y la relación con sus amistades norteamericanas: Julien Levy, Caresse y Harry Crosby, Gretchen y Peter Powel.
La vertiente surrealista de su obra comenzó a manifestarse en 1926, cuando conoció a René Crevel y, a través de él, empezó a frecuentar los círculos surrealistas, incluso asistió a algunas reuniones organizadas en torno a André Breton en los cafés de la place Blanche.
COMPROMISO POLÍTICO
El anticolonialismo, el compromiso con los republicanos españoles y la profunda convicción de que es necesario cambiar la vida eran algunos de los principios políticos que compartía con el resto de los surrealistas. De hecho, firmó muchas octavillas en pro de la "llamada a la lucha" y la "unidad de acción" de las fuerzas de izquierdas, tras los tumultos de París de 1934.
Precisamente, en ese año Cartier-Bresson sintió atracción por el cine, un medio con el que, a su juicio, podía llegar a una audiencia mucho más amplia que la fotografía y con el que además podía transmitir mejor su mensaje. Así, junto a un grupo de artistas reunidos en torno a Paul Strand filmó su primer cortometraje.
Fue a finales de los años 40 cuando llegó uno de los momentos más importantes de su carrera: en 1947 Cartier-Bresson inauguró su primera gran retrospectiva en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York y meses después, junto a Robert Capa, David Seymour, George Rodger y William Vandivert, fundó la agencia Magnum.
A partir de ese momento decidió entregarse a la labor de reportero y comenzó sus múltiples viajes por todo el mundo, una intensa actividad que lo mantuvo inmerso en la fotografía hasta 1970, dedicado plenamente a las grandes revistas ilustradas de todo el mundo.
Hasta el próximo 7 de septiembre, la Fundación Mapfre acogerá en una de sus sedes de Madrid una gran retrospectiva de Henri Cartier-Bresson, que reúne alrededor de 500 objetos, de los cuales 300 son fotografías, así como otros tantos dibujos, cuadros y películas.