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Una enorme obra dedicada a la paz decora la entrada de la ONU en Ginebra

El artista suizo Hans Erni y la ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, durante la inauguración los frescos que decoran la entrada de la sede de la ONU en Ginebra. EFEtelecinco.es
Rostros africanos, asiáticos y latinos, palomas, y el azul como fondo, decoran desde hoy el muro de entrada de la sede europea de la ONU, en Ginebra, gracias a una enorme obra en azulejos que el centenario artista suizo Hans Erni ha pintado en honor a la paz.
"Todo es movimiento" es el título que Erni ha escogido para su última obra, una enorme pieza de 60 metros de largo por 2 de ancho, que será la primera impresión que obtendrán a partir de ahora todos los que entren al Palacio de Naciones, la sede europea de la ONU.
"El muro permitirá que las ideas lo atraviesen, que todos los pueblos del mundo y sus ideas entren a la ONU con un fuerte imagen de paz", dijo Erni, emocionado, en el acto de inauguración que el ayuntamiento de Ginebra organizó.
"Erni es el artista de todos los suizos, de esos suizos que quieren estar abiertos al mundo", dijo a su vez el consejero cantonal Lauren Motinot.
Precisamente, ese espíritu abierto al mundo, pacifista, y humanista de Erni, fue ampliamente destacado en las distintas alocuciones que tuvieron lugar durante la ceremonia, incluso al recordar el rechazo que esa actitud generó en algún momento de la larga historia del pintor.
"No debemos olvidar que las autoridades suizas te olvidaron, e incluso te rechazaron en el pasado, precisamente por tu ideología", recordó el consejero cantonal.
Mutinot se refería a la época, después de la Segunda Guerra Mundial, en que Erni fue considerado comunista por proclamar valores pacifistas, y en que el Consejo Federal (gobierno) llegó a prohibir la impresión de los billetes de banco ilustrados con sus dibujos que el mismo estado le había pedido diseñar años antes.
Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores, Calmy Rey, prefirió recordar el compromiso de Erni con Naciones Unidas, que se remonta a 60 años atrás cuando creó obras para la UNESCO y para la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El fresco de la entrada de la ONU fue solicitado por la municipalidad de Ginebra en un intento de hacer un triple homenaje, al 60 aniversario de las Convenciones de Ginebra, a la acción de los ciudadanos en favor del derecho humanitario, y al propio Erni por su 100 cumpleaños.
La obra en sí es una consecución de azulejos, cada uno de ellos de 1 metro por 55 centímetros, que tardaron poco menos de un mes en ser colocados y que ha tenido un coste de 600.000 francos (395.600 euros).