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Una vida en tono de fábula y una lección sobre la propia enseñanza apuntalan la canadiense 'Monsieur Lazhar'

La producción canadiense 'Monsieur Lazhar', dirigida por Philippe Falardeau, aborda, en tono final de fábula, una vida de desgracias y huidas obligadas y ofrece una lección sobre el propio modo en que la enseñanza acerca el conocimiento a los estudiantes en los tiempos actuales.
Proyectada este domingo en la Sección Oficial de la 56 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), donde compite por la Espiga de Oro, y recibida con un cálido aplauso por parte de los espectadores la obra, una adaptación del texto teatral de Evelyne de la Chenelie del mismo nombre, aborda la faceta personal y profesional de Bachir Lazhar, un maestro inmigrante argelino y residente en Montreal.
El suicidio de una profesora en un centro educativo y la necesidad de cubrir la vacante empujan a Lazhar hasta ese colegio donde, avalado por un currículo y por la confianza de la directora, comienza a impartir sus clases en el aula de Primaria y con los alumnos que perdieron a Martine, su maestra.
Las buenas noticias y la fortuna que se le presuponen al nuevo profesor, como lo refleja el significado de su nombre y apellido, parecen resistirse al maestro quien, en un principio, desconoce los nuevos sistemas educativos y sus métodos y programas pero que preserva de manera muy especial los valores de la educación de otros tiempos y lugares.
La ausencia de ordenadores, la reorganización de las filas de la clase al estilo de siempre y dictados con textos de Balzak suscitan las primeras quejas de los estudiantes, entre quienes figura Alice, una niña de grandes dotes y especial sensibilidad, y Simon, un joven considerado violento y objeto de riñas y acusaciones, ambos testigos de la escena del suicidio de la joven profesora.
El recuerdo de Martine, la adaptación de Lazhar a la escuela y los buenos resultados que empiezan a obtener sus chicos, su proximidad con Claire, otra de las profesoras, y un juicio que permite descubrir la desgracia que acompañó al profesor en su huida de Argelia y su actual sentimiento de culpa se suceden en una historia que, con un fuerte protagonismo infantil, aborda el tema de las maneras, de los modos de enseñar, de comportarse, de concebir la educación o de reaccionar.
Así, Lazhar descubre el teatro y el color como las herramientas del éxito de las clases de Claire y se acerca hasta el mundo educativo de su esposa, maestra en Argelia, tras la oficialidad de su declaración como refugiado; Alice demuestra sus dificultades para olvidar lo sucedido con su antigua profesora pese a ser la "favorita" del nuevo; los padres acotan la labor del profesor para que enseñe y no eduque y Simon necesita explotar para aclarar a sus compañeros que se siente culpable de la muerte de Martine, a la que acusó sin razón de haberle dado un beso que él no quería.
Las teorías educativas de Lazhar, que chocan con las del equipo y la directora del centro, se alejan del concepto de los menores como "residuos radioactivos" para adentrarse más bien en otro mundo, el de las fábulas, que le permiten acercar, en forma de crisálida, la aventura de su vida a sus jóvenes alumnos.
PHILIPPE FALARDEAU
Philippe Falardeau nació en 1968 en Quebec, estudió política antes de trabajar como realizador de televisión y su primer largometraje, 'La Moitié gauche du frigo' (2000), le valió un Premio Jutra, además del galardón a la mejor ópera prima concedido por el Festival Internacional de Cine de Toronto.
En 2006, la Quincena de los Realizadores de Cannes programó su película 'Congorama', que ganó varios premios Jutra (incluido el premio al mejor director); 'It's Not Me, I Swear!' (2008) obtuvo el Oso de Cristal y el Gran Premio que otorga la asociación alemana Deutsche Kinderhilfswerk en el Festival de Berlín.