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La excavación corrobora que templo de Augusto está bajo la catedral de Tarragona

Imagen de los trabajos realizados en el subsuelo de la Catedral de Tarragona, que fueron presentados por los expertos responsables que dieron a conocer los resultados de esta actuación encaminada a confirmar la presencia del templo romano dedicado al emperador Augusto. EFE/Archivotelecinco.es
La excavación arqueológica realizada durante este mes de julio ha permitido corroborar la presencia del templo romano de ocho columnas frontales dedicado al emperador Augusto en el subsuelo de la catedral de Tarragona.
El equipo multidisciplinar encargado de excavar un espacio rectangular de 35 metros cuadrados situado en la zona de acceso principal de la nave mayor de la catedral ha localizado los muros de cimentación de la escalera de acceso al templo y de la base del podio.
"No se puede verificar de manera absoluta que el templo encontrado sea el dedicado al emperador Augusto, pero hay una serie de evidencias que llevan a considerar el hecho desde una alta probabilidad", han explicado hoy los arqueólogos responsables de la excavación, fruto de un convenio entre el Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), el Arzobispado de Tarragona y el Ayuntamiento.
En concreto, se ha podido comprobar que se trata de un templo octástilo -de ocho columnas frontales-, rodeado por una plaza porticada que imita el programa arquitectónico del foro de Augusto de Roma, presidido por el templo de Mars Ultor (Marte Vengador).
Las estructuras que han podido ser localizadas corresponden a la parte inferior de la cimentación del edificio, en concreto los fundamentos de las escaleras de acceso al templo y una gran estructura (un gran muro) con una anchura aproximada de 1,80 metros, ha explicado Isabel Rodà, directora del ICAC.
Además, una sondeo realizado por el Colegio de Arquitectos de una profundidad de 2,30 metros ha permitido saber que los cimientos tenían una resistencia capaz de sustentar un edificio actual de unos 37 metros de altura, han destacado los arqueólogos.
Durante la excavación se han encontrado también elementos de escultura arquitectónica en diferentes tipos de mármol, como Luni-Carrara (Italia) o Giallo antico (Túnez), y dos de estos elementos decorados son de mármol proconeso (Turquía).
"Sabemos que el emperador Adriano permaneció en Tarraco durante el invierno de los años 122-123 después de Cristo y que sufragó la restauración del templo de Augusto, y, aunque desconocemos el alcance de esta obra, se han relacionado con este hecho dos capiteles corintios de mármol del Proconeso", han resaltado los expertos.
Pese a constatar que se trata con toda probabilidad del templo de Augusto, la intervención -que también ha puesto al descubierto restos más recientes- "no ha permitido determinar el periodo exacto de su construcción", ha explicado Josep Maria Macías, arqueólogo del ICAC y codirector de la excavación.
No obstante, se sabe que el recinto de culto se enmarca cronológicamente "en un momento indeterminado" del siglo I después de Cristo.
Los resultados de la excavación vienen a corroborar sobre el terreno la prospección geofísica realizada en el año 2007, que detectó la presencia de un recinto de ocho columnas frontales, de 25 por 40 metros, bajo la actual nave central de la catedral.
De hecho, la imagen tridimensional obtenida gracias a esta prospección mostraba un templo situado en el centro de una plaza porticada y levantado sobre un podium.
El próximo paso será la publicación, posiblemente a finales de año, de un libro con los resultados de los trabajos, mientras que los restos excavados se cubrirán -mañana y el sábado habrá jornadas de puertas abiertas- y se instalará un plafón informando del importante patrimonio que se encuentra en el subsuelo de la catedral.
En un futuro próximo, no se descarta una nueva intervención arqueológica que arroje más luz a la fecha de construcción del templo, que ocupa todo el ancho de la nave central y gran parte de las laterales.
Los resultados preliminares de esta excavación han permitido resolver uno de los interrogantes arqueológicos más importantes de las provincias occidentales del antiguo Imperio Romano.