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La gala de los Oscar, renovarse o morir

La Academia de Hollywood quiere enganchar a la audiencia a la ceremonia de los Oscar. Para ello, primero han decidido que sea presentada por el hombre más sexy, Hugh Jackman. El actor, ha adelantado a la revista Entertainment Weekly que habrá "canciones y bailes" en la ceremonia. "El hecho de que me hayan contratado a mí es un signo de que están tomando un camino distinto", asegura el intérprete.
El presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Sid Ganis, fue el primero que anticipó cambios "atrevidos y arriesgados" en el programa, secundado por el director ejecutivo de la entidad, Bruce Davis.
"Se va renovar el aspecto del auditorio y se presentarán los premios de interpretación de una forma que nunca se ha hecho hasta ahora", indica Davis. Unos mensajes dirigidos a generar expectativa en el público, que tendrá que esperar a la emisión de la ceremonia para conocer si la regeneración de este espectáculo merece tanto secretismo.
Fiesta y camaradería
El lavado de cara de los Oscar será cosa del arquitecto David Rockwell y los productores Laurence Mark y Bill Condon (director del musical "Dreamgirls", 2006), un trío que dejó entrever algunas de sus intenciones para la gala del domingo 22 en una entrevista concedida al periódico New York Times.
Habrá que "redefinir el ADN del programa", afirma Rockwell, buen conocedor del Teatro Kodak de Los Angeles, lugar donde se entregan los galardones y que él mismo diseño. El arquitecto explica que se buscará generar una sensación "más íntima" en el anfiteatro y recuperar una ambientación más parecida a un club nocturno, de fiesta y camaradería.
Fomentar la espontaneidad de los asistentes
Otro de los objetivos, según señala Condon, será fomentar la espontaneidad entre los asistentes y puso como ejemplo la escena de el director y actor italiano Roberto Benigni cuando caminó sobre las butacas del Kodak para recoger su Oscar en 1999 por 'La vida es bella'. "Estas situaciones tienden a ocurrir cuando la gente se siente libre y viva. En algún momento hemos dejado de hacer de esto una experiencia común para complacer a la televisión", comenta Condon.
Se prevén cambios en la distribución de las líneas de asientos y un nuevo diseño en el aspecto del escenario para lograr tomas de cámara diferentes. "No se trata de poner gente en un teatro tradicional, donde miras la parte de atrás de la cabeza de alguien", declara Condon.
La intención de la Academia de Hollywood es que la gala supere los 40 millones de espectadores en EEUU, después de que en 2008 fuese seguida por 32 millones, casi la mitad de los que vieron en directo en 1998 la entrega de 11 estatuillas a "Titanic", el filme más taquillero de la historia. BQM