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El gran ausente de La Olmeda

Imagen de la villa romana de La Olmedatelecinco.es
Era 5 de julio y estaba rebajando el terreno para hacerlo de barbecho. De repente el tractor rozó una piedra y entonces cambió su destino . A partir de entonces vivió entregado a éste, su descubrimiento, que llegó a ser para él, casi tanto como un hijo. No era difícil verle enseñando a los chavales de los colegios cercanos, el lugar . Hablando con pasión y entrega de la grandiosa Villa. Explicando los secretos que guardaban las piezas
Pala en mano, participó con frencuencia en los trabajos de excavación que duraron décadas y que pagó de su bolsillo durante varios años. No tenía estudios de letras, pero llegó a convertirse en uno de los mayores mosaístas del país. Su sueño era ver convertida a La Olmeda en un lugar conocido y reconocido. Para ello había que acondicionarlo y envolverlo como se merecía. Las obras del nuevo edificio han durado más de 3 años y medio, pero no ha podido verlas finalizar. Javier Cortes murió un mes antes de que la Olmeda se reabriera al público. Tampoco ha podido ver la inaguración oficial de La Reina Doña Sofía. Fue el gran ausente del acto que devolvió el recinto a la gente. A esa gente que llevaba meses y años esperando poder disfrutar de su encanto.
Pero La Olmeda podría no ser la única joya que la tierra ha ocultado en Palencia. En Quintanilla de la Cueza, una población cercana, se han excavado los baños de otra edificación romana que podría ser imponente. Aunque es una excavación arqueológica de gran valor, su fama es mucho más discreta. Si se encuentran por la zona, no se la pierdan. Merece una visita. Los tesoros que esconde no le defraudarán.