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La dosis de optimismo de Placebo surte efecto en miles de cordobeses

El cantante y guitarrista del grupo de rock alternativo londinense "Placebo", Brian Molko, durante el concierto ofrecido esta noche en el teatro de la Axerquía, dentro de la programación del Festival de la Guitarra de Córdoba. EFE/Rafa Alcaide.telecinco.es
La renovada dosis de optimismo que el grupo de rock alternativo Placebo ha distribuido hoy vía auditiva a las 4.000 personas que han asistido en Córdoba a su última actuación ha dejado buenas sensaciones y sus efectos se recordarán a pesar de la escasa hora y media que ha durado el concierto.
Brian Molko (voz y guitarra), Stefan Olsdal (coros, bajo y guitarra solista) y el batería Steve Forrest, acompañados por otros tres músicos de apoyo, han empezado a caminar por la nueva senda de esperanza en la que se encuentran de riguroso blanco y puntuales, como buenos británicos.
Con una puesta en escena muy cuidada y arropados por una inmensa pantalla que cubría todo el fondo del escenario, la banda ha abierto su dispensario en el Festival de la Guitarra con "Nancy Boy" de su primer disco, fechado en 1996 y bien conocido por sus incondicionales españoles por formar parte de la banda sonora de la película "Airbag", de Juanma Bajo Ulloa.
"Ashtray Heart", sencillo de su último disco "Battle for the Sun", que incluye una parte cantada en español "mi corazón, mi cenicero", ha servido para que sus seguidores empezaran a sentir el efecto Placebo intentando emular a Molko cantando con él toda la canción.
"Battle for the Sun", "Soul Mates" y "Bionic" han dado paso a uno de sus grandes éxitos, "Every you, every me", que ha hecho las delicias del público, que no sólo ha podido disfrutar del buen sonido que ofrece el teatro al aire libre La Axerquía, sino también del elegante espectáculo de luz y sonido que ha alumbrado la cálida noche cordobesa.
La banda ha estado totalmente compenetrada, síntoma del buen momento que atraviesan y con el que han dejado atrás etapas más oscuras, que precisamente han caracterizado al grupo en los pasados años.
Para cuando sonaron "Special needs", "Breathe underwater" y el popular "Never ending why", la fusión de la banda y del público, que no ha parado de botar en toda el concierto, no tenía vuelta atrás.
Tanto Molko como Olsdal no han parado de cambiar el interminable ejército de guitarras con el que cuenta en cada una de las canciones, mientras que el batería Forrest, que ha tocado todo el concierto sin camiseta dejando al aire sus innumerables tatuajes, ha transmitido al resto de la banda la energía propia de un chaval de 22 años.
Durante toda la actuación, la banda ha estado muy comunicativa con el público, especialmente según iba transcurriendo la actuación con los temas "Bright Lights", "Meds" y "Teenage Angst".
Como guiño a bandas de las que han bebido, Placebo ha hecho una buena versión del "All apologies" de Nirvana, que ha servido para encarar el final del concierto con "Song to Say Goodbye" y la incombustible "Bitter End", todo un delirio de luz y sonido.
Tras una breve pausa, la banda ha regresado con un bis compuesto de "Trigger Happy", "Post Blue", "Infra-red" y "Taste men", que ha puesto punto y final al concierto, que a algunos les ha sabido a poco, por lo que han continuando pidiendo más canciones para alargar la hora y media que ha durado la actuación.
Pero, según comentaban unos aficionados al abandonar el teatro, "ya se sabe, lo bueno, si breve, dos veces bueno".