Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El pintor Nitsch decora la caja de la tradicional tarta de chocolate Sacher

El polémico artista austríaco Hermann Nitsch, destacado exponente del Accionismo vienés y del teatro provocador, creó una decoración para la tarta de chocolate más famosa del mundo, la tradicional "Sacher", en el marco de una iniciativa con fines caritativos.
Porque "el arte tiene muchísimo que ver con la comida" y la tarta Sacher "es muy vienesa, corresponde a la Escuela Clásica (de música) de Viena, es decir a Beethoven, Mozart y Haydn", dijo el septuagenario pintor tras haberse decidido a combinar uno de sus cuadros con la dulce obra de pastelería de su ciudad natal.
El rueda de prensa en el también célebre Hotel Sacher, poseedor y celoso custodio de la secreta receta original del pastel, Nitsch insistió hoy en su "convicción de siempre", de que un buen cuadro "tiene que estar pintado de la misma manera en que se cocina un buen asado de cerdo", pues hay que poder "saborearlo".
Famoso por sus pinturas con sangre de animal, Nitsch llegó a recibir amenazas de muerte cuando presentó su espectáculo "Teatro de Orgías y Misterios", una especie de ritual que incluía una el sacrificio de un toro y otros animales, con cuya sangre se embadurnó a varios artistas desnudos, y una imitación a una crucifixión con cadáveres de cordero y cerdo.
Pero poco en la tapa de madera de la "edición limitada" de esta célebre tarta de chocolate recuerda a aquellos grandes lienzos rojos de Nitsch. Sólo en la periferia aparece el bermejo, relegado a un plano secundario por el azul y sobre todo, el verde.
A la obra abstracta del autor escogida por Elisabeth Gürtler, propietaria y directora del hotel, para imprimir la tapa de las cajas numeradas, Nitsch añadió una gráfica que, creada especialmente e inspirada en el emblema de Sacher, se estampa sobre la pintura.
Después de haber repartido las primeras 250 unidades entre una lista de asiduos clientes, el Sacher comienza mañana a vender las 1.250 cajas restantes, a un precio de 50 euros, en lugar de los 39,50 euros que cuesta normalmente la misma tarta sin la selecta decoración artística de su envoltorio.
Según afirmó Gürtler, la suma que se recaudará será destinada íntegramente a fines caritativos.
En primer lugar, el dinero irá a un proyecto de terapia ecuestre para niños enfermos de cáncer en el Hospital Infantil Santa Ana y en la Clínica Universitaria de Viena, y se beneficiarán también dos asociaciones italianas de protección de animales.
Desde su creación en 1832 esta es la primera vez que se modifica la caja de la Sacher, pero el plan es que a partir de ahora cada año un nuevo artista decore la edición limitada, bautizada ya como "The Artist's Collection".