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El potente thrash metal de Slayer estremece la primera jornada del Sonisphere

El estadounidense Kerry King, guitarrista del grupo Slayer, durante el concierto ofrecido esta noche en el recinto "Open Air" de la localidad madrileña de Getafe, en la primera jornada del Sonisphere Festival. EFEtelecinco.es
El estremecedor sonido de la banda californiana de thrash metal Slayer ha puesto a vibrar y a saltar al público reunido hoy en los 50.000 metros cuadrados del Getafe Open-Air, en la primera jornada del festival itinerante más "metalero" del verano, el Sonisphere.
Con un concierto en el que destacó por un sonido portentoso, la banda californiana capitaneada por Tom Araya a la voz y el bajo, Jeff Hanneman y Kerry King a las guitarras y Dave Lombardo a la batería, desató toda la energía contenida en las 20.000 almas rockeras reunidas en la explanada del escenario principal del festival.
Bajo una intensa capa de polvo, producto del vaivén del público frente a un escenario marcado por el juego de luces y flashes, Slayer desplegó todo su heavy metal en canciones como "World painted blood", de su álbum homónimo publicado el año pasado; "Jihad" del disco "Christ Illusion" (2006) o "War ensemble", del álbum "Seasons in the Abyss" (1990).
Tras esta canción, recibida con auténtico entusiasmo por los seguidores, Araya se animó a dirigirse al público con un tímido: "Gracias y bienvenidos", en perfecto castellano -no hay que olvidar que el cantante es de origen chileno-.
El público "metalero" -pelo largo, tatuajes y camisetas negras- acabó por estremecerse y desatar todo el contorneo de cabezas y manos en cuerno, ante los riffs de King y Hanneman con los clásicos "Seasons in the Abyss", "Mandatory suicide" y "South of heaven".
"Les quiero dar las gracias por venir", acabó, igual de tímido que al empezar, un Araya parco en palabras para el respetable.
Una hora antes estuvo en el escenario secundario del Sonisphere la siempre provocadora agrupación liderada por Blackie Lawless, W.A.S.P., surgida -al igual que Slayer- en la fulgurante escena musical de la ciudad de Los Ángeles en la década de los ochenta del siglo pasado.
Al grito de "España, ¿estás lista?", W.A.S.P -Blackie Lawless (voz, guitarra rítmica), Doug Blair (guitarra solista), Mike Duda (bajo) y Mike Dupke (Batería)- desplegó todo su hard-rock en plena puesta de sol y realizó un recorrido por temas como "Love machine", "Wild child" o "The idol".
Lawless, gafas negras y camiseta con el nombre de la banda, no dudó en increpar y motivar al público presente en la arena, que acabó por contagiarse de la energía del cantante y guitarrista con el clásico "I wanna be somebody", coreado y palmeado por los presentes en el Getafe Open-Air.
"Es hora de que participéis", espetó el cantante, y dirigió el coro del público, primero animando a los ubicados a la derecha y después a los posicionados a la izquierda.
La anécdota llegó cuando Lawless gritó: "España dos, Holanda cero", -en referencia a la fina del mundial de fútbol que enfrenta este domingo a ambos equipos nacionales-, y el respetable enloqueció y desplegó banderas españolas. Al grito de ¡Viva España!, Lawless cerraría su paso por el Soniphere.
Pero a primeras horas de la tarde, y con unos 36 grados centígrados sobre la arena del Getafe Open-Air, fue el turno para el rejuvenecido heavy metal de los británicos Saxon, que realizaron un recorrido por los éxitos de su carrera de más de treinta años.
Con la melena rubia hasta los codos, el líder del grupo, Peter "Biff" Byford, conectó en seguida con el público del escenario secundario del Sonisphere al grito de: ¡España, qué pasa con ese equipo de fútbol! Palabras que fueron correspondidas por el respetable, que coreó el nombre del grupo en repetidas ocasiones a lo largo de la actuación.
Bajo las descargas de "Mr. Quinn" (Paul Quinn) y Doug Scarrat a las guitarras, junto al bajo de Nibbs Carter y la percusión de Nigel Glockle, la banda británica repasó temas como "747 (Strangers in the night)", "Motorcycle man", "To Hell and Back Again" y "Princess of the night".
El turno de los clásicos de la banda de Yorkshire (Inglaterra), llegaría con "Crusader" y "Wheels of steels", que pusieron a saltar a todo el público presente en el escenario secundario del Sonisphere.
Como colofón, un último guiño de Byford a los presentes: ¡suerte el domingo! y, por su puesto, una última canción, el ya mítico "Denin and leather".
La primera jornada del Sonisphere la cerrará el sonido mezcla de metal, hip-hop, punk, pop, funk y rock, de la banda liderada por Mike Patton, Faith No More.