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El artista prerrafaelita John William Waterhouse, en una exposición londinense

Una obra del artista británico John William Waterhouse. EFE/Archivotelecinco.es
La Royal Academy of Arts dedica desde el próximo sábado hasta el 13 de septiembre una exposición al prerrafaelita tardío John William Waterhouse (1849-1917), uno de los pintores británicos de mayor éxito de su época.
La galería londinense ha reunido más de cuarenta pinturas de colecciones tanto públicas como privadas, entre ellas algunas tan icónicas como "The Lady of Shalott", de la Tate, o "Circe Invidiosa", de la Art Gallery of South Australia.
La retrospectiva analiza cómo en sus cuadros, Waterhouse reflejó preocupaciones contemporáneas: desde el coleccionismo de antigüedades y la herencia clásica hasta el ocultismo y la llamada "Nueva Mujer".
Waterhouse nació en Roma de padres ingleses en 1849, justo el año en que los fundadores de la Hermandad Prerrafaelita (William Holman Hunt, John Everett Millais y Dante Gabriel Rossetti) publicaron su famoso manifiesto a favor de un arte "reformado" que ponía en cuestión el canon estético de la Academia y sus exposiciones anuales.
Waterhouse heredó el gusto de sus predecesores prerrafaelitas por la poesía de Tennyson, Keats y Shakespeare, aunque también se inspiró en la mitología clásica a través de las obras de Homero y Ovidio.
En los años noventa, Waterhouse comenzó a pintar imágenes plenas de alusiones sutiles a las preocupaciones simbolistas de esos años: náyades descubriendo la cabeza de Orfeo cantando mientras flota en la corriente de un río, Hilas, secuestrado por las ninfas de la fuente Pegea, o el amor imposible de Eco hacia Narciso.
Esos temas bastante explícitos dieron lugar después de 1900 a otros más ambiguos, pero inspirados también en la vieja mitología europea, tras lo cual Waterhouse volvió a ocuparse de temas favoritos de la narrativa prerrafaelita como "Tristán e Isolda", "La Tempestad" o "El Decamerón".
Las pinturas de Waterhouse, muchas de ellas de gran formato, sorprenden hoy por la extraordinaria calidad del dibujo, el dramatismo de la composición y la viveza del colorido, y se distinguen de las de sus predecesores prerrafaelitas sobre todo por que no renuncian al espacio tridimensional.
Waterhouse tuvo una estrecha relación con la Royal Academy of Arts, ya que ingresó en 1870 en las escuelas de esa institución como estudiante de escultura antes de dedicarse a la pintura y se convirtió en miembro asociado y luego en académico de pleno derecho en 1895.