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Un niño de solo siete años, convertido en promesa de la pintura

Todo empezó hace dos años cuando el pequeño Kieron se encontraba con sus padres en la costa de Devon y Cornwall. Un puerto repleto de barcas fue la inspiración que el niño necesitaba para dar luz verde a todo su talento artístico.
Hace unos meses en su última exposición vendió 16 de sus cuadros por el valor de 26.000 euros. Sus padres, Michelle y Keith, aseguran que su sueño es ver algún día los cuadros de su hijo colgados en un museo y verlo así convertido en un gran maestro. Él mismo está seguro de que así será. El tiempo dirá.