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El hombre del verano 2010 se anuncia etéreo, sutil y levemente futurista

Dos modelos lucen en París diseños de Hugo Boss para la primavera verano 2010. EFEtelecinco.es
Hombres etéreos, con trajes transparentes y hombreras apenas galácticas, con la espalda al descubierto y camisetas escotadas tomaron hoy la pasarela de Francisco Van Benthum, uno de los diseñadores de la primera jornada de colecciones masculinas de París para la primavera verano 2010.
El creador holandés presentó sus ideas en los nuevos espacios de "la Cité de la Mode et du Design", junto al río Sena, cuya proximidad -brisa incluida- dio a su desfile un carácter particularmente refrescante.
Las abundantes transparencias de sus modelos, el último de ellos adornado con un delicado bordado floreado sobre el pecho desnudo tras su leve capa de tul negro, corroboraban la sensación.
En su recorrido del negro al blanco, llevado por el tema de la "Solitude", Van Benthum quiso vestir a un hombre moderno, audaz en ocasiones y sutilmente futurista.
Los pantalones de talle alto, y de pinzas; las camisas-blusas que descubrían parte de la espalda, la superposición de prendas, por ejemplo un par de leggins sobre short ancho, o short-minifalda, sobre blusa, sobre bolero, sobre chaqueta, por ejemplo, fue una de sus características claves.
Otras fueron los chalecos sin camisa y el cinturón, negro, delgado, como una cinta rodeando el torso a varios centímetros de distancia por encima de la cintura natural del pantalón, que muy raramente será ancho.
El cinturón podrá ser drapeado para acompañar elegantes pantalones negros de talle más bien bajo.
En el terreno de los trajes, con el creador holandés podrán ser, el verano que viene, negros pero también celestes o blancos, y entonces semi-transparentes.
El celeste fue también uno de los tonos empleados por el belga Bruno Pieters para su colección Hugo Boss, presentada en el Halle Freyssinet, antigua fábrica desmantelada situada en el mismo distrito XIII que su colega holandés.
Entre los invitados más ilustres de Hugo Boss, sentado en primera fila y vestido de negro de pies a cabeza, deslumbraba a los fotógrafos el actor estadounidense Adrien Brody, quien contempló en detalle algunos modelos, otros más indirectamente mientras conversaba con su vecino de asiento en el viejo hangar.
Sonriente y encantado a todas luces de estar allí, el actor disfrutó de la mezcla de inspiración natural y arquitectónica que impregnaba los diseños Hugo Boss, llevados siempre con sandalias de cuero recogidas en los tobillos.
Calzado muy visible por la abundancia de pantalones cortos, pero también porque casi siempre los pantalones terminaban justo encima de los tobillos, fuesen de pinzas, de talle bajo o alto, de tiro bajo o ajustados al cuerpo.
Pequeñas hombreras en chalecos que -verano obliga- se visten sin camisa también aquí, y americanas sin mangas, como túnicas, fueron dos de sus ideas de referencias.
Algún conjunto rosa, alguna prenda roja, de estilo orientalizante, salpicaron la paleta dominada ante todo por un blanco purísimo, por el negro y, al final del desfile, por algunos detalles dorados, en una parte de las mangas, en el delantero o en los bajos de una americana.
Más oriental en colores y formas, Issey Miyake buscó inspiración en Turquía, y extrajo un hombre que gustará igualmente lucir sus brazos desnudos, gracias a prendas a medio camino del chaleco y la americana o jerséis sin mangas, además de trajes arrugados y pantalones más bien holgados, tipo sarouel.