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En la cuna de la sidra vasca

Con vistas privilegiadas a la concha de San Sebastián y a las cuencas de Ursurbil, rodeado de naturaleza a los pies del monte Igueldo se encuentra una casona que esconde uno de las señas de identidad de Euskadi: la sidra de Arratzain.
La sidrería de Arratzain se creó en 1999, convirtiéndose en lugar de peregrinación para agroturistas. Sidrería, restaurante y hotel en una misma casona en donde todo gira en torno a la manzana.
Su sidra se ha hecho un hueco entre los grandes nombres de la sidra vasca tras décadas pisando la manzana para familiares y amigos.
En Asturias -santuario de la sidra- se suele beber en botella, escanciando el líquido al vaso ancho y fino. En Guipúzcoa y Navarra es costumbre servir la sidra desde las denominadas 'kupelas', grandes bidones de almacenaje.
Al entrar en el 'laboratorio' de Arratzain sobresalen estas 'kupelas' con capacidad para guardar 33.000 litros de sidra anuales. La producción de esta sidra se realiza con manzana de casa, así lo justifican los innumerables manzanos que rodean la zona.
Además de con la sidra, Arratzain cuenta con una excelente cocina casera. En ella destaca el bacalao -en todas sus variedades- o las carnes vascas como la chuleta, el cordero o el pollo de caserío.
La sidra en la cuenca de Ursúrbil, donde se encuentra Arratzain, vivió su momento más bajo en la década de los 80, quedando tan sólo dos sagardotegis (siderías) abiertas al público. Hoy en día, la situación ha cambiado y la sidra vuelve a ser la referencia de esta zona a tan sólo diez minutos de San Sebastián.