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Sólo un 20 por ciento de los objetos perdidos vuelve a sus dueños

Vacaciones, aeropuertos y estaciones, trenes para un lado, autobuses para el otro, ciudades, montañas, playas y cuántas cosas olvidamos por el camino. Muchas de ellas acaban en una oficina de objetos perdidos. Parece que perder, perdemos mucho, pero solo el 20 por ciento de los artículos que entran en estas oficinas vuelven a sus dueños. En esas estanterías hay ahora más de 100.000 objetos entre carteras, bolsos, gafas o maletas. Pero también algunos menos habituales como sillas de ruedas, muletas, bastones, instrumentos musicales o tiendas de campaña; y otros excepcionales como un traje de torero, capote incluido, que entra en subasta el año que viene. Esa es la salida de muchos de estos artículos: si pasan dos años sin que su dueño los reclame, pasan a centros de salud, residencias, ONGs o se venden al mejor postor.