Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Un donante como otro cualquiera

Al centro, situado en las afueras de Tokyo y que ha sido acogido con entusiasmo por los propietarios de animales, ya han acudido algunas mascotas, quienes han sido muy valientes y no han proferido alarido o quejido alguno mientras les ponían la intravenosa. 
Estos animales sólo podrán donar dos veces al año y los 200 ml de sangre como límite que se les puede extraer deberán ser almacenados, al menos, durante un mes, en los laboratorios, donde se analizarán meticulosamente.
 
No es el primer lugar del mundo en el que los animales pueden donar sangre. En EEUU se hace habitualmente, mientras que en España es legal, aunque existen unas limitaciones expuestas por el Hospital Clínico Veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.
 
Una de estas condiciones es que los perros pesen, al menos, 20 kilos, y los gatos, cuatro. Además, tantos unos como otros deben estar exentos de enfermedades
 
Un caso muy famoso en España fue el de Ilun, una perra que, en 2007, buscaba desesperadamente donante de sangre, en el País Vasco, debido a una delicada enfermedad que padecía. Al final, encontró más de veinte perros dispuestos a salvarle la vida. Más bien, halló generosos dueños, pues, ante todo, ellos actúan en nombre de sus perros y son los que tienen la última palabra.