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El BCE mantendrá sin cambios su política en su primera reunión de 2014, marcada por la baja inflación

Los mercados, pendientes del grado de preocupación qué mostrará Draghi por el riesgo de deflación
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves su primera reunión de 2014, en la que no se espera que se produzca ningún cambio relevante en la política monetaria acomodaticia de la institución presidida por Mario Draghi, cuyo postura sobre la baja inflación en la eurozona determinará la reacción de los mercados.
"Después de que el BCE recortara los tipos en 25 puntos básicos en noviembre, ampliara el actual sistema de adjudicación plena a tipo fijo para las operaciones de liquidez a tres meses hasta julio de 2015 y rebajara la previsión de inflación al 1,3% en 2015, no esperamos mucho de la reunión de enero", afirman los analistas de Bank of America Merrill Lynch.
En su opinión, la rueda de prensa debería reforzar el mensaje de que mientras la evolución económica se mantenga en línea con las previsiones del BCE, "la política monetaria no cambiará". Así, espera que la institución se centre más en la evaluación de la banca que en la política monetaria en 2014, por lo que no prevé cambios en su postura este año salvo que se materialicen algunos de los riesgos de cola.
En esta lína, la analista de Renta 4, Natalia Aguirre, tampoco espera ningún cambio en la política monetaria del BCE, ya que "no es previsible que el BCE anuncie por el momento más estímulos, teniendo en cuenta la mejora progresiva de los indicadores más adelantados de ciclo y la suavización de las presiones deflacionistas".
Sin embargo, no descarta "nuevas medidas de estímulo monetario no convencional con el fin de apoyar la frágil recuperación económica y evitar las presiones deflacionistas, siempre y cuando Alemania no ponga obstáculos en este sentido".
Por su parte, el estratega de mercados de IG Daniel Pingarrón cree que "no es imposible" que las medidas actuales del BCE sean "el cénit de la política monetaria del BCE" y durante todo el año no haya grandes noticias" sobre aspectos que se debatían hasta ahora como una nueva bajada de tipos, nuevas inyecciones de liquidez a largo plazo (LTRO) o pasar a negativa la tasa de depósitos.
"No es descartable que finalmente en todo 2014 el BCE no anuncie nuevas medidas de política monetaria. Estamos viendo que el crecimiento en Europa está cogiendo cierto ritmo, y si la inflación no continúa bajando y se mantiene en estos niveles y las cosas transcurren por el guión que está previsto puede ser que no haya más medidas en esta crisis", agrega.
RIESGO DE DEFLACIÓN
Pingarrón cree que la clave de esta reunión va a estar en hasta qué punto Draghi se muestra preocupado por la baja inflación en su discurso, hecho que marcará la reacción del mercado al encuentro. Aunque es difícil prever qué harán las bolsas, espera que la reacción sea positiva si deja entrever medidas expansivas a corto plazo y negativa si pasa por encima del tema de la deflación y no se muestra muy concernido.
Pingarrón destaca que el dato de inflación adelantado por Eurostat del 0,8% en diciembre es una décima inferior a los que se esperaba, aunque aún así el euro reaccionó al alza porque se interpretó como que no era lo suficiente baja para el BCE adoptara medidas a corto plazo.
A este respecto, los analistas de Bank of America Merrill Lynch no creen que el BCE intente adelantarse a cualquier temor de deflación, aunque consideran que reaccionaría si se materializan señales de una mayor deflación o desinflación, algo que el servicio de análisis económica de la entidad no contempla en su escenario base.
La asesora económica senior de Eurozone Forecast, Marie Diron, cree que la deflación marcará las reuniones del BCE tanto de enero como las de los próximos meses, ya que el dato de inflación de diciembre indica que existe un riesgo de que la eurozona en su conjunto entre en un periodo proactivo de caída de los precios.
"La experiencia muestra el posible impacto muy negativo que puede tener la deflación y la dificultad de regresar a tasas positivas de inflación. Aunque no creemos que la eurozona entre en deflación, este riesgo exige una fuerte acción preventiva por parte del BCE", advierte.
En este contexto, defiende que, dado que el mecanismo de transmisión de la política monetaria "está roto", el BCE debe considerar que no usen los bancos como canal para transmitirla, y asegura que una comunicación dirigida a debilitar el euro ayudaría a reducir el riesgo de deflación, impulsar el crecimiento y no depender de los bancos.