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Banco de España anticipa una "considerable" merma de la capacidad de crecer del PIB por el envejecimiento

Sitúa en el 1,20% el potencial del PIB desde 2020 y pide mantener una "agenda reformista ambiciosa" para maximizar el crecimiento
El Banco de España anticipa que el crecimiento potencial de la economía española experimentará una "reducción considerable" en el periodo 2020-2025, desde las tasas cercanas al 3% de los años precrisis, hasta el entorno del 1,2%.
Entre los factores que incidirán en esta reducción destaca el impacto del envejecimiento demográfico, que, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE), llevaría a una caída de la población del 0,2% anual en ese periodo.
Hasta entonces, el Banco de España señala que la recuperación de la economía española está avanzando "a buen ritmo", pero, además de avisar de que el proceso de reesteblecimiento del equilibrio macroeconómico "dista de haber concluido" y de que "las secuelas de la crisis son todavía significativas", anticipa que el ritmo de crecimiento se modere en 2016 y 2017, a medida de que vayan peridiendo potencia los vientos de cola.
Así, el Banco de España habla de un "agotamiento progresivo" de factores que han jugado a favor de la economía, como los estímulos del BCE, la depreciación del euro, "el cambio de orientación de la política fiscal", y el descenso del precio del petróleo, y prevé que ello "redundará en una moderación gradual de las tasas de crecimiento en el corto y medio plazo".
Con todo, la entidad mantiene sus previsiones de crecimiento para este año y el siguiente, en tasas del 2,7% y el 2,3%, respectivamente, en línea con las del Gobierno.
PIDE SEGUIR CON LA AGENDA REFORMISTA "AMBICIOSA".
Entre los asuntos pendientes a nivel macroeconómico más a largo plazo, el Banco de España cita la elevada dependencia importadora de España, el abultado saldo deudor neto frente al exterior y la aún elevada tasa de paro.
En este contexto, el banco emisor pone el foco en el largo plazo y señala que es preciso abordar los retos pendientes a través de una "agenda reformista ambiciosa".
"Las ventajas competitivas duraderas han de proceder de aumentos de la productividad que, a su vez, son el resultado de reformas estructurales de los mercados de trabajo y de bienes y servicios", concreta. Asimismo, el Banco de España apuesta por reducir las barreras regulatorias con las que se encuentran las empresas a la hora de crecer