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Bruselas sanciona con 302 millones a 10 fabricantes de cables de alta tensión por repartirse el mercado

La Comisión Europea ha impuesto este miércoles una multa de 302 millones de euros a 10 fabricantes europeos, japoneses y coreanos de cables eléctricos de alta tensión subterráneos y submarinos por haber participado entre 1999 y 2009 en acuerdo ilegal para repartirse el mercado y los clientes prácticamente a escala mundial.
Las sanciones afectan a Nexans, Prysmian (ex Pirelli), J-Power Systems, VISCAS, EXSYM, Brugg, NKT, Silec, LS Cable y Taihan. ABB, que también participó en el cártel, se libra de la multa por haber sido la primera empresa en delatarlo ante el Ejecutivo comunitario.
"Estas empresas sabían muy bien que lo que hacían era ilegal", ha asegurado el vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia. "Por ello actuaron con prudencia y en el mayor secreto. Pese a ello, y gracias a los esfuerzos conjuntos de varias autoridades de la competencia de todo el mundo, hemos detectado sus acuerdos para restringir la competencia y les hemos puesto fin", ha agregado.
La investigación ha desvelado que estos fabricantes concluyeron acuerdos en virtud de los cuales los europeos se comprometían a mantenerse alejados de los mercados asiáticos y viceversa, y se repartían el resto del mundo.
Para poner en marcha estos pactos, los participantes en el cártel se repartían los proyectos en función de la región geográfica o del cliente. En particular, las empresas europeas se distribuían los proyectos en el espacio económico europeo. En las comunicaciones internas, los miembros del acuerdo se denominaban ellos mismos las empresas 'R', 'A' y 'K', para designar a las empresas europeas, japonesas y coreanas.
Cada vez que los fabricantes japoneses y coreanos recibían demandas de clientes europeos, informaban a sus homólogos comunitarios y renunciaban a presentar una oferta. Los miembros del cártel pactaban además el nivel de precios e intercambiaban información sobre ofertas para garantizar que el adjudicatario ofreciera el precio más bajo.
Los miembros del cártel se reunían regularmente en hoteles del Sudeste Asiático y de Europa y mantenían contacto a través de correo electrónico y llamadas telefónicas.