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Colonial demandará a sus antiguos gestores por acciones lesivas a la compañía

El ex presidente de Inmobiliaria Colonial, Luis Portillo. EFE/Archivotelecinco.es
Inmobiliaria Colonial demandará a los antiguos consejeros de la compañía por acciones lesivas que generaron "cuantiosos e importantes daños", informó hoy su presidente, Juan José Brugera.
La junta de accionistas autorizó hoy al consejo de administración de la compañía a que emprenda una acción de responsabilidad (investigación) contra el antiguo Consejo de Administración, que encabezaba el ex presidente Luis Portillo, y que concluirá con la presentación de una demanda en el plazo de uno o dos meses.
En concreto, explicó que los daños fueron generados por acciones "contrarias al interés social" de la inmobiliaria, como "la compra de activos para la reinversión en acciones" de la sociedad, por la adquisición de la compañía de centros comerciales Riofisa y por el "manejo de la autocartera durante 2007 para realizar determinadas inversiones que supusieron pérdidas".
Luis Portillo fue el promotor de la fusión entre Inmocaral y Colonial culminada a principios de 2007 y de la que nació una compañía con un endeudamiento de 8.400 millones de euros, equivalente al 67% de sus activos.
Antes de que se cerrara dicha fusión, Portillo ya había embarcado a Colonial en la compra a crédito de Riofisa, lo que engrosó su ya abultado endeudamiento que le obligaría a traspasar en abril de 2008 sus acciones a sus bancos acreedores, que se hicieron con el control de la compañía al adquirir una participación conjunta del 23,8%.
Las actuaciones llevadas a cabo por el anterior equipo directivo generaron una situación de endeudamiento difícilmente sostenible a la compañía, que ha conseguido alcanzar un acuerdo de principios básicos con sus entidades acreedoras (Calyon, Eurohypo, Goldman Sachs y Royal Bank of Scotland) para aumentar sus fondos propios y asegurar su viabilidad.
Esta tarde se ha formalizado este acuerdo que servirá para recapitalizar la compañía, reforzar su estructura financiera a largo plazo, hacerla viable y reducir su endeudamiento, que ascendía a 6.571 millones de euros a cierre del primer trimestre.
Tal y como explicó el consejero delegado de la inmobiliaria, Pere Viñolas, el pacto busca dar soporte al plan estratégico y de negocio de Colonial, que pretende ser "un actor líder en el campo de la actividad patrimonial", centrada en el alquiler de oficinas en el centro de ciudades como París, Madrid y Barcelona.
Los ejecutivos de la inmobiliaria anunciaron que, de momento, la inmobiliaria desiste de la venta de su filial de centros comerciales, Riofisa, el único punto que le quedaba por cumplir del acuerdo de refinanciación que alcanzó con la banca acreedora en septiembre de 2008.
"La coyuntura del mercado no aconseja desinvertir", dijo Viñolas, por lo que Colonial buscará la viabilidad de Riofisa, sin contemplar su venta como una posibilidad.
En septiembre de 2008, la empresa acordó con sus entidades acreedoras refinanciar su débito, que ascendía a 7.000 millones de euros, para lo que se comprometió a vender su filial de centros comerciales Riofisa, el 15% que poseía en FCC y hasta un 33% de SFL (en la que poseía un 85%) con el objetivo de reducir deuda.
El pasado mes de enero, la inmobiliaria vendió el 14,31% de FCC y el 30,56% de la inmobiliaria Société Foncère Lyonnaise (SFL) a través de unas opciones de compra a sus bancos acreedores, con lo que ingresó 1.043 millones, en tanto que ha renunciado a desprenderse de su filial Riofisa.
Además, la compañía pactó con la banca una emisión de obligaciones convertibles por un importe de 1.429 millones de euros, que los bancos coordinadores del préstamo sindicado, Banco Popular y La Caixa, suscribieron en un 90%, en tanto que los minoritarios adquirieron un 0,3%.