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La Comisión Juncker comienza a trabajar mañana con plan de inversión de 300.000 millones como prioridad

Cañete será el comisario de Energía y Cambio Climático
La nueva Comisión dirigida por el conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker asume sus funciones este sábado 1 de noviembre, con la puesta en marcha de un plan de inversión público-privada de 300.000 millones de euros en tres años como máxima prioridad con el fin de evitar que la economía europea recaiga en recesión. El representante español en su equipo, Miguel Arias Cañete, asumirá la cartera de Energía y Cambio Climático y será el responsable de impulsar las interconexiones para crear un mercado único de la energía.
La revisión de los planes presupuestarios de los Estados miembros -en particular de los más problemáticos, los de Francia e Italia-, las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con EEUU y el diálogo con el primer ministro británico, David Cameron -que se opuso a su nombramiento-, para evitar que Reino Unido se salga de la UE son otros de los retos más inmediatos de Juncker.
El luxemburgués asume el relevo del portugués José Manuel Durao Barroso, que ha dirigido el Ejecutivo comunitario durante diez años. Su mandato ha estado marcado por una doble crisis, primero la institucional por el rechazo de Francia y Holanda en 2005 a la Constitución Europea, y después la crisis financiera desde 2007, probablemente la más grave que ha vivido la UE desde su creación. En este periodo, la Comisión ha perdido peso frente a los Estados miembros, en particular Alemania, que ha impuesto su visión económica a las instituciones comunitarias.
El equipo de Juncker empieza a trabajar tras un laborioso proceso de nombramiento que se inició tras la victoria del PP europeo, que le había presentado como candidato, en las elecciones del 25 de mayo. Los líderes europeos le designaron como presidente del Ejecutivo comunitario en junio y la Eurocámara le confirmó en julio gracias al acuerdo entre populares, socialistas y liberales europeos. A partir de septiembre, los comisarios designados por cada país se sometieron a los exámenes del Parlamento y sólo una candidata, la eslovena Alenka Bratusek, suspendió y ha sido sustituida por su compatriota Violeta Bulc.
Juncker, de 59 años, es uno de los líderes más experimentados de la UE, aunque llega al cargo al final de su carrera, tras haberlo rechazado en 2004. Durante casi 20 años, entre 1995 y 2013, fue primer ministro de Luxemburgo, aunque tuvo que dimitir por un escándalo de espionaje. También fue presidente del Eurogrupo durante 8 años, entre 2005 y 2013, y desde allí dirigió la respuesta de la UE a la crisis de deuda, incluyendo los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, la creación del mecanismo europeo de estabilidad y también el rescate bancario para España.
La principal novedad de la nueva Comisión es que, a diferencia de Barroso que era muy presidencialista, Juncker tiene previsto delegar buena parte de sus poderes a seis vicepresidentes -sin contar a la Alta Representante, Federica Mogherini-, a los que ha encargado coordinar diferentes áreas que corresponden a sus prioridades.
El holandés Frans Timmermans será vicepresidente primero y le sustituirá siempre que no esté disponible. El finlandés Jyrki Katainen será el vicepresidente para el Crecimiento y el Empleo; el letón Valdis Dombrovskis se ocupará del euro y el diálogo social; el eslovaco Maros Sefcovic será el responsable de la Unión Energética y de él dependerá Cañete; el estonio Andrus Ansip, de Mercado Único Digital y la búlgara Kristalina Georgieva de Presupuesto y Recursos Humanos.
Entre los grandes Estados miembros, el socialista francés Pierre Moscovici será comisario de Asuntos Económicos, aunque bajo supervisión de Katainen y Dombrovskis, abanderados de la disciplina fiscal; el británico Jonathan Hill será responsable de Servicios Financieros; el alemán Günther Oettinger, de Agenda Digital; y la polaca Elzbieta Bienkowska, de Mercado Interior. La liberal danesa Margrethe ocupará la poderosa cartera de Competencia y la sueca Cecilia Malmström la de Comercio.
Otra de las novedades del equipo de Juncker es que ha cambiado el nombre de la cartera de Interior para denominarla de Inmigración e Interior. Su titular es el griego Christos Stylianides. La cartera de Pesca se fusiona con Medio Ambiente y estará en manos del maltés Karmenu Vella, mientras que el irlandés Phil Hogan será comisario de Agricultura.
SIN DETALLES DEL PLAN DE INVERSIONES
En su discurso ante la Eurocámara previo a la investidura de su equipo, el pasado 22 de octubre, Juncker se comprometió a acelerar la elaboración del plan de inversión de 300.000 millones para tenerlo listo antes de Navidad, en lugar de a finales de enero como estaba inicialmente previsto, de forma que los líderes europeos puedan aprobarlo ya en la cumbre de diciembre.
Sin embargo, el nuevo presidente de la Comisión todavía no ha revelado ningún detalle concreto de cómo se financiará este plan, cuánto dinero público incluirá y si habrá fondos nuevos. Juncker sólo ha dejado claro que el programa no puede aumentar el déficit ni la deuda de los Estados miembros y que recurrirá al Banco Europeo de Inversiones (BEI). De momento, la Comisión y el BEI han creado un grupo de trabajo, con representantes de los Estados miembros, para identificar los proyectos que podrían recibir ayudas de este plan. España quiere que se utilice para financiar interconexiones e infraestructuras de transportes.
En cuanto a las negociaciones comerciales con Estados Unidos, el nuevo presidente del Ejecutivo comunitario se resiste a incluir en el acuerdo un sistema de arbitraje internacional para dirimir disputas entre inversores y Estados, aunque muchos Estados miembros, entre ellos España, lo apoyan. Juncker dijo en el Parlamento que no permitirá que se creen "tribunales secretos" por encima de los tribunales nacionales.
Por lo que se refiere a Reino Unido, el político luxemburgués defiende alcanzar un "trato justo" que reconozca las especificidades de Londres y permita al mismo tiempo profundizar la integración en la eurozona. No obstante, Juncker rechaza la intención de Cameron de introducir cuotas para los inmigrantes comunitarios, ya que ello socavaría el principio de libre circulación de personas.
El nuevo presidente de la Comisión ha manifestado además su intención de poner en marcha una unión de la energía, un mercado único digital y una política de inmigración común.