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Economía-(Ampl.)La CNMC condiciona la compra de Petrocat por Repsol a la venta de 23 gasolineras, la mayoría en Cataluña

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha subordinado la aprobación de la compra de Petrocat por Repsol al cumplimiento de unos compromisos voluntariamente presentados por la compañía que preside Antonio Brufau, entre ellos la venta de 23 gasolineras en un plazo concreto para que no incremente su red en Cataluña.
Repsol deberá cumplir además otros compromisos como el aprovisionamiento mínimo por otros operadores distintos de la petrolera de las gasolinas y gasóleos de las estaciones de servicio gestionadas por Petrocat y la cesión de la gestión a un tercero de la estación de servicio en el entorno de Tagamanent (Barcelona), según ha informado este lunes el organismo presidido por José María Marín.
En concreto, la autorización de la operación supone la venta de 23 estaciones de servicio en un plazo concreto para que no se incremente la red de Repsol, de las cuales 17 están ubicadas en Barcelona, cuatro en Tarragona, una en Lérida y otra en Madrid. Esta desinversión deberá hacerse previa autorización de la CNMC y con carácter suspensivo de la ejecución.
Se trata de una operación de concentración, que consiste en la adquisición por parte de Repsol del control exclusivo de Petrocat. La pretrolera ya es propietaria de un 45% del accionariado de Petrocat, en el que también participan Cepsa (con un 45% que adquiere Repsol a través de esta operación) y el Institut Catala d'Energia, organismo público dependiente de la Generalitat de Catalunya (con un 10%).
Según la CNMC, el compromiso de aprovisionamiento mínimo por terceros va dirigido a limitar el refuerzo vertical de Repsol y el posible cierre de mercado a otros suministradores, con el fin de que éstos ejerzan presión competitiva sobre la refinería de la petrolera en Tarragona y su presencia en los mercados de ventas directas en Cataluña en su conjunto.
Respecto al compromiso relativo a la estación de servicio en Tagamanent, la CNMC explica que éste obedece a que Petrocat realizaba una gestión independiente y competitiva en precios que debe mantenerse con la presencia de un tercero con imagen propia.
"Los compromisos presentados en primera fase sólo pueden ser aceptados cuando el problema de competencia detectado es claramente identificable y puede ser remediado", ha señalado la CNMC, que considera que estos compromisos son "adecuados, suficientes y proporcionados" para resolver los obstáculos para la competencia efectiva derivados de la operación de concentración.
PRINCIPALES RIESGOS.
Tras llevar a cabo un test de mercado, la CNMC detectó algunos riesgos para la competencia que suponía la operación, entre ellos que refuerza la integración vertical de Repsol, dado que está presente en todas las actividades, desde el refino hasta la distribución mayorista y minorista de combustibles.
En el mercado minorista, la operación conlleva la adquisición de 38 estaciones de servicio de las cuales catorce ya eran propiedad de Repsol y estaban gestionadas por Petrocat. No obstante, tiene prohibida la adquisición de estaciones en provincias en las que ostenta una cuota en el mercado minorista por puntos de venta superior al 30%, como es el caso de las cuatro provincias catalanas y Madrid.
Asimismo, la concentración supone, asimismo, la desaparición de un competidor relevante en Cataluña que tiene una política comercial autónoma y diferenciada de Repsol y podía representar una alternativa en precios.