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La Eurocámara aprueba encomendar al BCE la supervisión de la banca de la eurozona

El pleno de la Eurocámara ha aprobado este jueves de forma definitiva las normas que convierten al Banco Central Europeo (BCE) en supervisor único de la banca de la eurozona, completando así el primer paso hacia la unión bancaria, cuyo objetivo es acabar con la fragmentación del crédito y romper el círculo vicioso entre bancos y Estados.
El BCE tiene previsto asumir sus nuevas tareas de supervisor en otoño de 2014. Antes realizará una revisión de la calidad de los activos de los principales bancos de la eurozona y dirigirá, junto con la Autoridad Bancaria Europea, una nueva ronda de test de estrés.
La Eurocámara ha dado su visto bueno a las normas tras lograr que el BCE acepte una mayor transparencia y nuevos mecanismos de control parlamentario en su función de supervisor.
Las nuevas normas encomiendan al BCE la supervisión directa de los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros o el 20% del PIB del país en el que estén establecidos, y también de aquellos que hayan recibido fondos del MEDE, es decir, alrededor de 130 entidades de las 6.000 de la eurozona.
Según los cálculos del Gobierno, el 95% de la banca española quedará bajo control del BCE. Además, el órgano presidido por Mario Draghi tendrá derecho a asumir en cualquier momento el control directo de un banco pequeño si lo considera necesario.
Para separar la política monetaria de las nuevas tareas de supervisión, se creará un nuevo consejo de supervisión en el BCE en el que se garantiza además la igualdad de trato a los países de fuera del euro. No obstante, la última palabra la seguirá teniendo el consejo de gobierno de la autoridad monetaria, donde sólo están representados los países euro, porque así lo marca el Tratado.
Por lo que se refiere al reparto de poder en el seno de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que seguirá siendo la responsable de elaborar los estándares técnicos para todos los bancos de la UE, Reino Unido ha logrado su propósito de tener derechos especiales para no quedar siempre en minoría frente a los países del euro. El Ejecutivo comunitario espera que todos los países de fuera del euro se sumen al mecanismo de supervisión única, excepto Reino Unido, Suecia y República Checa.