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El Eurogrupo admite que la crisis se agrava, pero no adoptará aún nuevas medidas

Los ministros de Finanzas de la zona del euro (Eurogrupo) admitieron hoy que la crisis económica es más grave de lo calculado hasta ahora, pero descartaron adoptar nuevas medidas de impulso hasta ver el resultado de las que ya se han puesto en marcha.
"La recesión es profunda", señaló en rueda de prensa el presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, que lamentó que, por el momento, "no hay indicadores de que la situación se esté solucionando".
Desde la Comisión Europea, el titular de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, reconoció que su previsión de que la recuperación comenzaría en la segunda mitad de 2009 ha quedado desfasada y dijo que "desgraciadamente, todo indica que habrá que esperar al año que viene".
En enero, Bruselas vaticinó una caída del PIB de la eurozona este año del 1,9 por ciento, pero esperaba recuperar el crecimiento (0,4 por ciento) ya en 2010.
Pero desde entonces, se han materializado nuevos riesgos a la baja, indicó el comisario, que reconoció que el "escenario de gradual recuperación se trasladará a 2010".
Juncker incidió en que todas las previsiones que se van conociendo son "muy negativas" y afirmó que la crisis actual es claramente más grave que la vivida en la década de los noventa.
En cualquier caso, el mandatario luxemburgués recalcó que la eurozona no debe adoptar nuevas medidas de reactivación, como reclama Estados Unidos, hasta comprobar el efecto de las que ya se han aplicado.
"Creemos que no es necesario añadir más déficit o endeudarnos todavía más", señaló Juncker.
Recordó, a ese respecto, que los países de la UE ya han inyectado a la economía fondos equivalentes a entre el 3,3 y el 4 por ciento del PIB comunitario e insistió en que "iremos viendo su efecto de manera gradual".
Tanto Juncker como Almunia destacaron el compromiso del Eurogrupo con el rigor presupuestario, incluso en el actual contexto de debilidad económica.
En su reunión de hoy, los ministros también hablaron sobre la situación en las economías del centro y este de Europa y reiteraron, como ya dijeron los líderes de los Veintisiete, que sus problemas deben analizarse "caso a caso".
Dejaron claro, una vez más, que la UE saldrá al rescate de los países que lo necesiten y, en esa línea, Almunia confirmó la apertura de negociaciones con Rumanía, uno de los países comunitarios más castigados por la crisis, para ofrecerle asistencia financiera junto al Fondo Monetario Internacional.
Rumanía se convertirá así en el tercer Estado miembro en obtener un crédito de la UE para solventar su elevado desequilibrio exterior, tras Hungría y Letonia.
El Eurogrupo se pronunció hoy, por último, sobre las peticiones de algunos Estados miembros que no forman parte del euro para que se relajen los requisitos para entrar en la moneda única y, en especial, la obligación de permanecer durante dos años en el sistema europeo de tipos de cambio (ERM II).
"No es el momento de abrir el debate sobre establecer nuevos criterios de adhesión o sobre la interpretación de los que ya tenemos", recalcó el primer ministro luxemburgués.
Varios países, como Hungría y Polonia, han reclamado en las últimas semanas que se aceleren los trámites de incorporación a la moneda única, tras comprobar el papel protector que la divisa está jugando durante la crisis.
Juncker reseñó la importancia de respetar los tratados, y las condiciones para entrar en el club del euro, para garantizar la credibilidad de la Unión Monetaria.