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El FMI advierte de que las fusiones no son la panacea para la banca italiana

La ineficiencia de costes de los bancos italianos se encuentra entre las mayores de Europa y su corrección, junto al saneamiento de los balances y una reducción de los costes operativos, resulta clave para mejorar la rentabilidad de las entidades transalpinas, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que advierte de que la consolidación del fragmentado sistema bancario de Italia "no es la panacea".
"Abordar la ineficiencia de costes es clave para una mejora significativa de la rentabilidad, junto a medidas para el saneamiento de los balances", señala el FMI, apuntando que la actual recuperación cíclica de la economía contribuirá a mejorar la rentabilidad, pero no será suficiente para sanear completamente el sistema, que seguirá siendo vulnerable ante las turbulencias.
De hecho, según la institución, mejorar la eficiencia de los bancos italianos hasta alinear su ratio de costes sobre ingresos con la mediana europea tendría un impacto significativo, aunque aún así un 50% del sistema bancario italiano seguiría viéndose en dificultades o directamente ofreciendo señales de debilidad debido al lastre de otros factores como los préstamos improductivos.
En cuanto a la posibilidad de ganar eficiencia mediante un proceso de consolidación del sistema bancario italiano, el FMI considera que "parece haber algún margen" para llevar a cabo fusiones acompañadas de reducción de costes.
"No obstante, la consolidación mediante fusiones y adquisiciones no debería contemplarse como una panacea para los problemas del sector bancario", advierte la institución internacional, que subraya la necesidad de que estos procesos formen parte de una estrategia más amplia para abordar los problemas de la banca en Italia.
En este sentido, el FMI señala que estas fusiones deberían verse acompañadas de reformas estructurales que impulsen el crecimiento del país, así como de acciones encaminadas a resolver el problema de los préstamos improductivos acumulados en los balances de las entidades.
EL CASO ESPAÑOL
En su análisis del sistema bancario italiano, el FMI recuerda la experiencia del proceso de consolidación de las cajas de ahorros españolas entre 2009 y 2016, que redujo el número de entidades desde 46 cajas a únicamente 2 mediante fusiones, adquisiciones e intervenciones.
De este proceso, el FMI extrae como principales lecciones que la fusión de entidades en dificultades no es una solución, apuntando que numerosas fusiones realizadas en España al principio de la crisis fueron de "carácter defensivo" entre cajas de la misma región porque los gobiernos autonómicos no querían ceder su control, resultando en que todas las fusiones intrarregionales acabaron en entidades que tuvieron que ser intervenidas, provocando cuantiosas pérdidas.
Asimismo, el análisis del FMI subraya la necesidad de luchar contra los "intereses creados" que pueden frenar el proceso y amenazar la estabilidad financiera y la eficiencia económica, añadiendo que el caso español sugiere que compartir la supervisión de entidades puede resultar problemático.
RIESGOS SIGNIFICATIVOS.
Respecto al conjunto de la economía, el Fondo expresa su confianza en que la recuperación en curso de la actividad de Italia seguirá adelante, con una previsión de crecimiento del PIB del 1,3% este año y del entorno del 1% entre 2018 y 2020, aunque alerta de que "los riesgos son significativos".
De hecho, el FMI señala que una década después del estallido de la crisis, los ingressos disponibles per cápita de los italianos "permanecen por debajo de los niveles previos al acceso al euro", añadiendo que el peso de la crisis ha caído de manera "desproporcionada" sobre las generaciones más jóvenes.
"Los ingresos y la riqueza de la población en edad de trabajar han caído por debajo de los niveles de 1995, en contraste con los de los hogares más mayores y los pensionistas", señala la institución.
En este sentido, la directiva del FMI considera "esencial" llevar a cabo reformas estructurales que eleven el potencial de crecimiento y mejoren la competitividad de la economía italiana, recomendando a las autoridades que acometan "reformas ambiciosas de los mercados de servicios y productos", así como la modernización de la negociación colectiva para alentar la fijación de salarios a nivel de las empresas.