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El FMI afirma que un ritmo más lento de consolidación puede favorecer la creación de empleo

El Fondo reclama un equilibrio "cuidadoso" entre el apoyo al crecimiento y a la creación de empleo y la sostenibilidad fiscal
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha defendido que un ritmo más lento de consolidación o un déficit más elevado, así como un recorte de los impuestos a los sectores más afectados por el desempleo pueden ayudar a ganar tiempo para poner en marcha reformas del mercado laboral y fomentar la creación de empleo, siempre y cuando no se ponga en riesgo la sostenibilidad de las cuentas públicas.
El Fondo recalca que la creación de empleo es una de las principales prioridades de la agenda mundial y el elevado paro exige una respuesta de "gran alcance en materia" de políticas. Por ello, defiende que, aunque la política fiscal no puede reemplazar las reformas integrales, sí puede respaldar la creación de puestos de trabajo de varias maneras.
En concreto, subraya que la forma en que está concebida la consolidación fiscal incide en los resultados del mercado laboral. Según el análisis, "que no es necesariamente concluyente", durante períodos normales en las economías avanzadas las consolidaciones basadas en el gasto tienen menos efectos adversos sobre el empleo que las consolidaciones basadas en el ingreso, pero durante recesiones prolongadas la situación se invierte.
Asimismo, el FMI apunta que en ciertas circunstancias la orientación fiscal puede ayudar a ganar tiempo para adoptar reformas del mercado laboral, ya que éstas a menudo implican importantes costes fiscales, ya sea directos o indirectos.
En su opinión, un déficit más elevado o un ritmo más lento de consolidación pueden absorber esos efectos y neutralizar los efectos adversos a corto plazo de las reformas en el producto y el empleo. "Estas medidas, de llevarse a cabo en forma adecuada, podrían generar margen para una mayor inversión pública, lo cual reforzaría aún más el potencial de crecimiento a largo plazo de la economía", añade.
Por ello, considera que sería posible adoptar una orientación fiscal más expansiva para respaldar las reformas, siempre que ésta no incremente los riesgos para la sostenibilidad de la deuda, se determinen claramente los costes y beneficios de las reformas y se limiten su magnitud y duración, y exista la certeza suficiente de que las reformas se llevarán plenamente a cabo.
En tercer lugar, apunta que en las economías avanzadas la reducción de los impuestos sobre la mano de obra puede tener un importante efecto positivo en el empleo, pero a menudo con un coste fiscal elevado. Para reducirlo, aboga por que los recortes tributarios se focalicen en los grupos que resulten más afectados por el desempleo, como los trabajadores poco calificados o los jóvenes, medidas que han demostrado ser "bastante eficaces".
EQUILIBRIO EN POLÍTICAS FISCALES.
Por otro lado, la institución presidida por Christine Lagarde prevé que se registre en las economías avanzadas una desaceleración en la reducción del déficit estructural, lo cual brindará un apoyo oportuno a la actividad económica.
Pese a ello, reclama una política fiscal que equilibre "cuidadosamente" el apoyo al crecimiento y a la creación de empleo con la sostenibilidad fiscal, debido a "la vacilante recuperación económica, los persistentes riesgos de 'bajaflación' y la fatiga relacionada con las reformas".
El fondo recalca que en los últimos seis meses, las bajas tasas de interés y la moderada volatilidad en los mercados de bonos han llevado a una disminución de las presiones sobre las finanzas públicas en la mayoría de países. Sin embargo, advierte de que persisten factores subyacentes de vulnerabilidad fiscal, al mismo tiempo están surgiendo nuevos riesgos.
En este sentido, recalca que, pese a la estabilización del ratio de deuda respecto al PIB tras los esfuerzos fiscales de los últimos años, a finales del decenio esa relación se prevé que supere el 100% del PIB. "Es importante seguir reduciendo la deuda hasta alcanzar niveles más seguros y recomponer las defensas fiscales", insiste.
En el caso de los países de bajos ingresos, considera que el reciente brote de ébola está generando "graves tensiones y perturbaciones" en los presupuestos de los países afectados, ya que se enfrentan al reto de seguir aumentado gradualmente las prestaciones de servicios públicos esenciales y el nivel de inversiones en pro del crecimiento, y hacerlo de manera compatible con una trayectoria fiscal sostenible.