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Koyak, loli pop, el fresquito o la piruleta con forma de corazón, en la cuerda floja

Corrían los años 70 y un detective calvo y adicto a los caramelos bautizó a un icono de nuestra memoria nostálgica. Koyak, el primer chupa relleno de chicle, se convirtió en el buque insignia de la marca de golosinas Fiesta. Una empresa con 49 años de historia en nuestro país, responsable también de endulzar nuestra infancia con el loli pop, el fresquito o la piruleta con forma de corazón. Pero  la crisis también ha golpeado a Fiesta y sus dueños han solicitado la liquidación.  Sus 130 trabajadores esperan que otra empresa compre la fábrica para seguir endulzándonos la vida.