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El Gobierno de Reino Unido recorta su previsión de crecimiento e introducirá un impuesto a los refrescos

Reino Unido crecerá menos de lo previsto durante los próximos años, según las nuevas perspectivas macroeconómicas contempladas en los presupuestos presentados este miércoles por el ministro británico de Finanzas, George Osborne, que contienen, entre otras medidas, la introducción a partir de 2018 de una tasa a las bebidas azucaradas y rebajas de impuestos a las empresas y la industria petrolera del Mar del Norte.
Según las nuevas previsiones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), la economía de Reino Unido crecerá este año un 2%, cuatro décimas menos de lo estimado anteriormente, mientras que en 2017 crecerá un 2,2%, frente al 2,5% previamente estimado.
Asimismo, la institución calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) de Reino Unido se expandirá a un ritmo del 2,1% en 2018, frente al 2,4% anterior, mientras que espera un crecimiento del 2,1% para 2019 y 2020, por debajo del 2,3% estimado previamente.
A pesar del menor crecimiento previsto, Osborne anunció que Reino Unido será capaz de "eliminar el déficit" y que al término de los cuatro próximos años las cuentas públicas se encontrarán en situación de superávit.
Para alcanzar este objetivo, el ministro de Finanzas de Reino Unido apuesta por un ajuste del gasto departamental de 3.500 millones de libras (4.455 millones de euros) y se comprometió a realizar un examen de eficiencia antes de cualquier decisión de gasto futura.
Por otro lado, Osborne anunció una subida hasta 11.500 libras (14.645 euros) desde las 10.600 libras actuales (13.499 euros) del umbral de ingresos exento de pagar impuesto sobre la renta. El Gobierno británico tenía previsto elevar el actual límite hasta 11.000 libras en 2016, por lo que será incrementado de nuevo hasta las 11.500 libras en 2017.
Asimismo, el nuevo presupuesto presentado por George Osborne contempla que el umbral a partir del que se impondrá el tipo máximo del impuesto pase a ser de 43.000 libras (54.775 euros) en 2016, frente a las 42.385 libras (53.988 euros) actuales, y de 45.000 libras (57.322 euros) en abril de 2017.
IMPUESTO A LOS REFRESCOS.
Una de las medidas más llamativas incluida en los presupuestos presentados este miércoles es la introducción a partir de abril de 2018 de un impuesto a las bebidas azucaradas con el que se espera recaudar unos 530 millones de libras (675 millones de euros) que se destinarán a financiar actividades deportivas en los colegios.
En concreto, la nueva tasa se aplicará a aquellas bebidas con azúcar añadido por encima del límite de 5 gramos por 100 mililitros e impondrá una tasa mayor para las bebidas que superen los 8 gramos por 100 mililitros.
RECORTE DE IMPUESTOS AL PETRÓLEO.
Por otro lado, el ministro británico hja anunciado una rebaja fiscal para el sector petrolero del Mar del Norte, particularmente golpeado por el desplome de los precios del crudo y que ha suprimido miles de puestos de trabajo en el último año.
De este modo, el Gobierno británico abolirá el impuesto sobre los ingresos del petróleo, que grava los beneficios de las exportaciones petroleras aprobadas antes de 1993, mientras que reducirá al 10% desde el 20% el cargo suplementario sobre la extracción de gas y el petróleo.
Asimismo, Osborne anunció una rebaja del impuesto de sociedades con el objetivo de situarlo en el 17% para 2020. La tasa se situaba en el 28% en 2010, desde donde ha sido rebajada hasta el 20%.
NO AL 'BREXIT'.
Por otro lado, el ministro británico de Finanzas defendió en su presentación de los presupuestos del próximo ejercicio la importancia de permanecer en la Unión Europea, advirtiendo del potencial impacto de abandonar la UE ('Brexit') en los esfuerzos realizados para reactivar la economía británica.
"Creo que no deberíamos arriesgar todo el esfuerzo realizado por los británicos para volver a fortalecer nuestro país", declaró Osborne, citando las previsiones de la OBR, que advierten de que "un voto por la salida de la UE en el referéndum podría marcar un prolongado periodo de incertidumbre en cuanto a los términos precisos de la relación entre Reino Unido y la UE", lo que podría tener efectos negativos para la actividad y la confianza en Reino Unido.