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"Hará falta más que deseos y discursos si España quiere evitar ser el enfermo de Europa"

La economía española, un paciente enfermo, para muchos. Foto: EFEtelecinco.es
"El Ejecutivo español espera reducir el desempleo y convertir un país dependiente de la construcción en una economía del siglo XXI basada en el conocimiento. Harán falta más que deseos y discursos si España quiere evitar ser el enfermo de Europa", afirma Irwin Stelzer, director de estudios de política económica del neoconservador Instituto Hudson, en un artículo publicado hoy en el diario estadounidense.

Sector de la vivienda
Este asesor empresarial recuerda que la caída mundial de los precios de la vivienda ha afectado a España de una manera más pronunciada que a otros países europeos: la inversión en construcción ha caído por octavo trimestre consecutivo, al tiempo que el desempleo, que alcanza el 19,3% y "va camino" del 20%, "parece muy difícil que baje, por diversas razones".

Recortar ayudas
Este analista apunta a una receta inequívocamente liberal para mitigar el problema. Para Stelzer, la razón por la que la tasa de paro en España se mantiene a tales niveles se debería a un "generoso sistema de beneficios sociales, que durante dos años paga entre el 80% y el 90% del último sueldo, lo que hace que los desempleados no estén dispuestos a aceptar casi ningún trabajo".

"Los empleadores son reticentes a contratar a gente que ha estado contenta de estar dos años sin trabajar, especialmente porque si posteriormente les despide, les tendrá que pagar el equivalente a entre 30 y 45 días de su salario por cada año trabajado", explica.

Economía sumergida
A ello se suma el fenómeno de la "economía sumergida", que "ofrece ingresos a mucha gente que también recibe beneficios sociales" y que, según los datos recabados por Stelzer, supone entre el 20% y el 25% del Producto Interior Bruto (PIB).

Demasiado déficit
Otro factor que lastra la salud económica del país es, según Stelzer, la "sombría situación fiscal", ya que la caída de los ingresos se ha juntado con un plan de estímulo de 8.000 millones de euros para elevar el déficit público hasta el 10% del PIB, desde el 3,8% de 2008.

"Esto ha obligado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a ignorar los consejos de la OCDE de que atrase hasta 2011 la subida de impuestos y a prometer un presupuesto austero en 2010 que incluye un recorte del 4,5% en el gasto del Gobierno y una subida de impuestos equivalente al 1,5% del PIB", explica Stelzer.

Los que se salvan
El futuro no va a ser sencillo: la OCDE prevé que la economía española se contraerá un 0,3% en 2010, mientras que la de la zona del euro crecerá un 2,5%; aun así, el optimismo general ante la 'salida del túnel' incentiva a cierto "entusiasmo de los inversores por las compañías españolas".

"Ello se debe probablemente al éxito de las compañías españolas en compensar la caída nacional con la expansión internacional", según Stelzer, que cita expresamente a BBVA, Telefónica, Repsol, Inditex (Zara), Iberdrola Renovables y Banco Santander. Un repaso extremadamente crítico a la economía española de quienes ampararon las causas de la crisis financiera. La solución nunca podría ser más de lo mismo.