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El Instituto de Estudios Económicos defiende la correcta financiación de Cataluña en España y el mundo

Las bondades de la independencia se basan en "escenarios inverosímiles, hipótesis sesgadas, cifras trucadas y conclusiones arbitrarias"
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) defiende que la financiación de Cataluña es correcta comparándola con el resto de autonomías del régimen común de España y con otros países, según recoge el monográfico 'La cuestión catalana II. Balanzas fiscales y tratamiento fiscal de Cataluña' --a cargo de Ángel de la Fuente y Clemente Polo--, presentado este jueves en el Círculo Ecuestre de Barcelona.
El investigador del Instituto de Análisis Económico (CSIC) Ángel de la Fuente ha hablado de "campaña de marketing" que ha convencido a buena parte de la población de que España maltrata a Cataluña fiscalmente, pero que mirando datos, estas tesis no son defendibles.
Ha argumentado que, en términos de financiación por habitante ajustada, "Cataluña siempre ha estado en la media, no se puede hablar de maltrato", aunque otra cosa es debatir que el método de financiación en España se deba revisar.
Sobre este punto, ha opinado que el sistema de financiación actual le parece "malo" porque es arbitrario y cambia el orden de riqueza de algunas autonomías tras el reparto sin una explicación clara, aunque ha señalado que el sistema de financiación alemán que a veces se toma como ejemplo a seguir también es arbitrario.
"Convertirnos en alemanes no solucionaría el problema de la financiación", y países como Italia, Reino Unido, Australia y Canadá tienen un reparto de rentas similar a España, con regiones en la misma situación que Cataluña, ha afirmado.
Ha incidido en que, según las balanzas fiscales calculadas con el método de flujo de beneficio neutralizado 2000-2005, Cataluña tiene un saldo fiscal del 5,24% del PIB, "lo que le toca por su nivel de renta", ha defendido.
El presidente del IEE, José Luis Feito, ha señalado que la clave es mejorar la financiación general: "Ninguna comunidad de España está bien financiada, porque los recursos que les proporciona el sistema son insuficientes para los gastos que tienen asignados. España está maltratada fiscalmente por ella misma porque en el pasado cometió excesos y se ha comprometido a gastos para los que no tiene suficientes ingresos para llevarlos a cabo".
Feito se ha mostrado "convencido de que los costes de la independencia de Cataluña serían desorbitados", mientras otros economistas favorables a la independencia están convencidos de que serían costes asumibles y que sería beneficioso; sobre ellos ha opinado que se fijan en el largo plazo, mientras que ambas posturas coinciden en que habrá grandes costes de corto plazo.
El catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Clemente Polo, ha expuesto: "Desde 1714 a nuestros días hemos estado en el mercado único español, y Cataluña basó su proceso de crecimiento industrial en el mercado español".
El monográfico considera que los argumentos en favor de la bondad económica de la independencia se basan en "escenarios inverosímiles" como que Cataluña seguiría en la UE y en la eurozona, y que el comercio con el resto de España no se vería muy afectado y se compensaría con las exportaciones al resto del mundo, lo que Polo ha rechazado como argumentos de gran trivialidad e infantilismo.
EL GOVERN "INTOXICA"
El estudio añade que el déficit fiscal de 16.000 millones con el que "el Gobierno catalán intoxica a la opinión pública" está abultado por la exclusión injustificada de algunos ingresos y gastos y por burdos criterios para territorializarlos, y sostiene que en el más optimista de los cálculos en favor de Cataluña, el déficit es de 8.000 millones.
El documento concluye que las aspiraciones de independencia de Cataluña llegan 350 años tarde para ser reconocidas por la opinión internacional, y que los argumentos del monográfico se basan en escenarios razonables a la luz de la experiencia histórica, mientras que los economistas que abogan por la independencia parten de "hipótesis sesgadas, cifras trucadas y conclusiones arbitrarias".
"Nos dicen que nos ponemos el sombrero de agitadores del miedo, y ellos se ponen el sombrero de Fray Escoba", ha considerado Polo, que ha tildado de escenarios de cartón piedra los argumentos que apuntan a los beneficios de la independencia.
Ha augurado "graves problemas para producir, para exportar y para captar capital del extranjero" si Cataluña se independizase; que en el mejor de los casos, sería una aventura muy peligrosa políticamente, socialmente y económicamente.
Ha remachado que cualquier otro argumento es "un intento de tranquilizar a los ciudadanos" para un proceso que se sabe cómo empieza pero no cómo acabaría.